Ya no basta que una empresa ofrezca al mercado un producto de calidad y a buen precio. La tendencia en el mundo indica que cada vez es más exigible el uso de prácticas sustentables en distintos ámbitos, como la protección del medioambiente y la responsabilidad social.

Son nuevos valores que adquieren creciente importancia y del que la industria vitivinícola nacional se está haciendo cargo. En esa misma dirección, la Universidad de Talca, a través de su Centro Tecnológico de la Vid y el Vino (CTVV), comenzó a trabajar en los últimos años.

Actualmente, en conjunto con Vinos de Chile, el CTVV desarrolla un proyecto de transferencia tecnológica destinado a difundir prácticas de manejo sustentable para la viticultura chilena, al que aporta financiamiento Innova CORFO.
“Lo que se busca es que, a través de este tipo de prácticas, las empresas vitivinícolas nacionales sean capaces de producir vino de alta calidad, puedan compatibilizar la rentabilidad del negocio, protección al medioambiente y la responsabilidad social”, explica Yerko Moreno, director del CTVV y vicerrector de Innovación, Desarrollo y Transferencia Tecnológica de la UTALCA
Entre los parámetros evaluables, se consideran el manejo de los viñedos, la gestión de bodegas, la relación con los vecinos y la comunidad, entre otros aspectos.
MEJORA CONTINUA
Todas estas prácticas están contenidas en un código de sustentabilidad que al CTVV tomó cerca de dos años y medio en desarrollar. Liderado por Yerko Moreno, el centro trabajó junto a otros académicos de nuestra Universidad y técnicos de Viñas Errázuriz-Caliterra y Viñas Colchagua. “Es una herramienta de evaluación y autoevaluación que permite estimular procesos de mejora continua en las empresa del rubro”, comenta Moreno.
El código lo adoptó Vinos de Chile, a través de Los Consorcios, su brazo técnico, para promover la cultura de autoevaluación entre sus empresas asociadas. El Centro Tecnológico de la Vid y el Vino es parte en el comité de certificación.

“Me ha tocado participar en la promoción de este Código de Prácticas Sustentables que forma parte de un Programa de Sustentabilidad de la industria, en el que, además, se promueve, el uso de energías renovables, la eficiencia energética e incorpora contenidos de la Iniciativa Global de Reportes (GRI)”, dice Moreno. Según esta organización europea para la sostenibilidad, en todas las organizaciones, los reportes de rendimiento social, medioambiental y económico, deben ser una rutina comparable a los informes financieros.

El código de sustentabilidad para la autoevaluación es un manual de procedimientos de 180 páginas que estará disponible en Internet. El sistema de certificación lo manejará Vinos de Chile. Yerko Moreno señala que no hay intereses comerciales en el tema y la participación de la Universidad de Talca es un aporte desde la perspectiva de la responsabilidad social universitaria.
LIDERAZGO
“La iniciativa ha tenido muy buena aceptación y, además, ha permitido poner a la Universidad de Talca como líder en esquemas de trabajo y de manejo de aspectos sustentables, en una industria tan emblemática como la del vino. Somos la única universidad que está trabajando en este tema”, sostiene.
El CTVV trabaja en este programa de transferencia tecnológica hace cerca de ocho meses y se extenderá hasta fin de año, plazo en el que se espera tener las primeras empresas certificadas. La estimación es que, en un futuro cercano, se logrará que un porcentaje importante de las viñas chilenas ya cuente con esta certificación. “La idea es que cada botella de vino chileno salga con un sello de sustentabilidad”, recalca el director del CTVV.

NUEVAS TENDENCIAS
Los alcances del programa para el desarrollo de la industria son enormes. Ello da cuenta de las nuevas tendencias entre los consumidores internacionales, que privilegian no sólo productos de buena calidad y a precios razonables. “En los procesos de producción de estos bienes también cuenta que se respete el medioambiente y se compatibilice este respeto con la responsabilidad social”, explica
Eso quiere decir que ya no será suficiente producir vinos de calidad, puesto que “a este concepto se le deberá incorporar componentes que están fuera de la botella, componentes blandos, si se quiere”.

En el fondo, se trata de requerimientos que podrían, incluso, trascender al vino. “En un futuro no muy cercano, lo más probable es que otras industrias exportadoras del área agrícola imiten esta iniciativa y desarrollen esquemas de certificación de sustentabilidad para sus productos”, señala Moreno.

Es tal la importancia que, llegará el momento en que aquellos productos que no tengan certificaciones, ni siquiera podrán competir en el mercado.

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