El recorrido por el último ramal de trocha angosta de Chile se colmó de risas y cantos ante la llegada del Viejo Pascuero

El pito del buscarril dio el inicio del viaje más esperado del año. El domingo 18 de diciembre y como cada año, el pascuero tomó su bolso con regalos, alegría y esperanza para llevárselos a los pequeños que viven en las zonas más aisladas del tramo entre Talca y Constitución.

El tren, el único ramal operativo en Chile, lleva 21 años acompañando al Viejo Pascual para que logre entregar los regalos a los niños que desde muy temprano llegan hasta las estaciones a esperarlo.

“Es una tradición de la Universidad de Talca y nos sentimos muy contentos de hacer posible este sueño que año a año entrega cariño a todas las familias que viven en los pueblos aledaños” dijo la directora de Extensión de la Universidad de Talca, Marcela Albornoz.

“Estoy bien porque gracias al viejito pascuero podemos tener regalos de navidad. Pensamos que se había quedado en ‘pana’ pero me acordé que el tren no tiene ruedas entonces me tranquilicé porque solo se estaba demorando”, dijo Martina de sólo cinco años.

TAMBIÉN EL CORO

“Me parece fantástico que la Universidad, con el esfuerzo de toda su comunidad mantenga esta tradición. Llama la atención la gran cantidad de niños que esperan al Viejo Pascuero y que lo imaginen sobre el tren y no con renos”, comentó el vicerrector de Innovación, Desarrollo y Transferencia Tecnológica, Yerko Moreno.

El viaje fue acompañado también por el coro de la UTALCA que interpretaron, en varias de las estaciones, cantos navideños, con los que ayudaron a olvidar el intenso calor.

“Me gusta que venga porque recibo hartos regalos muy bonitos” dijo el pequeño Rodrigo de tres años. El pascuero adelantó la Navidad montado sobre el tren más legendario del Maule profundo.

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