La comunidad que habita el trayecto del último Ramal de Chile disfrutó de villancicos interpretados por el Coro de Niños de la Universidad de Talca y de los regalos entregados por el viejito pascuero.

El Tren de Navidad organizado por la Universidad de Talca, cumplió 25 años llevando dulces y regalos a toda la comunidad de las estaciones que comprenden el trayecto del Ramal Talca – Constitución. Fueron más de mil niños los que recibieron un obsequio de manos del viejito pascuero, acompañado de los villancicos del Coro de Niños de la casa de estudios superiores.

El Tren de Navidad es un símbolo de la Universidad de Talca y la vinculación con el medio en las comunidades de las estaciones de Colín, Corinto, El Morro, Tanhuao, González Bastías, Toconey, Curtiduría, Pichamán, Forel, Huinganes y Maquehua, quienes se organizan para recibir a la delegación con comida típica, folclor y exposiciones.

Marcela Albornoz, directora de Extensión Cultural – Artística de la Universidad de Talca, manifestó su satisfacción de realizar esta travesía por 25 años. “Estamos muy felices de llegar a toda la comunidad del Ramal Talca – Constitución. Ver la alegría con la que nos esperan y nosotros poder retribuirles con obsequios en esta cruzada de amor, es parte del sentido de la Navidad que como Universidad queremos proyectar”.

Los niños esperaron en cada estación que el tren llegara cargado de sorpresas. Una de ellas fue Marcela Novoa de 7 años, que estaba en la Estación de Curtiduría junto a su familia. Al recibir su obsequio no disimuló su cara de felicidad. “Me gustó mucho el regalo que me trajo el viejito pascuero. Fue un diario de vida y voy a escribir todas mis historial en él. Estoy muy contenta con que vengan a la estación”.

Otro de los niños que estaba feliz con su presente fue Bruno Rojas. “Me gusta que el viejito venga en tren. Este año me regaló un camión y me gustaría que siempre viniera, por muchos años más”, finalizó.

TRADICIÓN

Así como los niños, sus padres también son parte de este viaje. Robinson Rojas, comentó que “es bueno porque los niños esperan por varios días ver el viejito pascuero en el tren que es nuestro medio de transporte y parte de nuestra historia. Este año es importante porque cumple 25 años y ya es parte de las tradiciones de todas las familias del sector”.

Así como Bárbara Espinoza, quien contó que cuando era pequeña, “también recibí regalos y ahora que nuestros hijos lo hagan es muy emocionante. Nosotros acá nos organizamos y cada vecino trae un aporte de su casa para esperar a la delegación que viene en el tren como una forma de agradecer este gesto de solidaridad”.

El Tren de Navidad nació como una necesidad de potenciar el ramal Talca-Constitución, el último servicio lateral de pasajeros que funciona en Chile. La idea era llevar un mensaje de esperanza a los niños de los lugares más recónditos de la Región del Maule. Pero con el pasar de los años, la iniciativa, impulsada por la Universidad de Talca se ha convertido en una tradición.

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