Tanto individuos como PYMES se han visto beneficiados de la Ley de Portabilidad Financiera en Chile, una nueva normativa que permite que las personas puedan portar sus productos financieros de una institución a otra, de manera transparente, rápida, sencilla y más barata. 

La nueva ley busca lograr lo que sucede con la portabilidad numérica, ya que pretende reducir tiempo y costo de trámites durante el traslado de productos como cuentas corrientes, líneas de crédito, tarjetas bancarias, fondos de ahorro y hasta créditos de consumo o hipotecarios. Cabe mencionar, que dentro de la ley existen dos diferentes modalidades:

Modalidades de la ley de Portabilidad Financiera

  • Portabilidad financiera con subrogación: aquí el primer crédito se reemplaza por uno nuevo; se sustituye de manera legal. En otras palabras, el crédito anterior desaparece gracias al pago de la nueva entidad financiera.
  • Portabilidad financiera sin subrogación: en este caso, la persona contrata los productos o servicios con un nuevo proveedor, y cancela los productos con el antiguo. Así, desaparecen las garantías con el anterior.

¿Cuál es el proceso para portar tus productos financieros?

  1. Lo primero que debes hacer es solicitar un certificado de liquidación a tu banco (o institución financiera) actual. Este documento es gratuito y contiene la información de todos los productos contratados.
  2. Con este documento, deberás buscar la mejor opción según tus necesidades. Tu solicitud de portabilidad puede incluir desde una tarjeta hasta un refinanciamiento de crédito.
  3. Una vez que hayas encontrado al nuevo y adecuado proveedor, este deberá hacerte una oferta de portabilidad.
  4. Si la aceptas, la nueva entidad se encarga de realizar todos los trámites para la portabilidad, incluido el cierre de productos con el antiguo proveedor.
  5. De acuerdo con la Ley, los nuevos productos contratados deben estar disponibles un día hábil después de firmar los contratos correspondientes. 

Como tenía previsto el Gobierno de Chile, la Ley de Portabilidad Financiera aumentó la competitividad entre mercados, redujo significativamente los costos y el tiempo de los trámites que permiten hacer el cambio entre instituciones. Por ejemplo, se estima que para el refinanciamiento de créditos hipotecarios, el costo disminuirá un 60%. Mientras que los tiempos se reducirán un 40%, lo cual equivale a 30 días menos aproximadamente.

Sin duda, este nuevo proyecto constituye una gran noticia para familias y empresarios, quienes ahora pueden cambiarse a la mejor opción para ellos sin burocracia y sin lastimar sus bolsillos. Y además, ahorrando tiempo en traslados y filas, pues ahora es  la institución financiera quien se encarga  de todo el proceso de portabilidad.

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