Desde 2012 a la fecha son 124 las agricultoras del Maule beneficiadas con este proyecto quienes han podido cultivar sus hortalizas en invernadero e incluso venderlas generando un ingreso para su familia.

Su interés por aumentar las unidades de acumulación de agua de lluvia para fines productivos, tal como lo está haciendo el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) manifestó el Ministro de Agricultura Carlos Furche, en su reciente visita a la Región del Maule.

“Esperamos que se multiplique en los próximos años, porque ha demostrado ser un instrumento válido que a bajo costo permite acumular agua tanto para consumo directo de las familias como para regar pequeñas superficies, sobre todo agricultura intensiva bajo techo, invernadero. Y por tanto sí, estamos muy contentos con el resultado de esa experiencia y esperamos amplificarla en los próximos años”, sostuvo el secretario de Estado.

Cabe recordar que en la Región de Maule, el INIA comenzó a estudiar la disponibilidad y eficiencia hídrica para la producción hortícola de calidad junto con rentabilidad social y económica en 2012 con cuatro unidades demostrativas. En los años 2013 y 2014 aumentó a 124 las beneficiadas con esta iniciativa financiada por la Subsecretaria de Agricultura.

El Director Nacional del INIA, Julio Kalazich, destacó que este tipo de proyectos “se usa en muchos lugares del mundo, utilizando techos o cualquier superficie que pueda recoger agua”, lo que puede tener un fin productivo ya sea en invernaderos o bien agua de bebida para animales. “Esto está teniendo un gran impacto porque está solucionando un problema muy agudo de agricultores de la sexta y séptima regiones”, sostuvo la autoridad.

El proyecto tiene su origen en la sequía que afecta el país hace unos cinco años, periodo desde el cual los agricultores de la zona del secano costero, principalmente, vieron cómo sus cultivos murieron por falta de agua. Por ello el INIA promovió esta investigación con la finalidad de paliar este déficit y dar una alternativa de producción a los agricultores de la zona. Así lo explica el director de las regiones de Maule y Bio Bio del INIA, Rodrigo Avilés. “La ventaja que tiene es aprovechar un recurso natural, que está disponible, que es el agua de lluvia, y darle un fin productivo”, sostuvo y añadió que “se han visto experiencias de productoras que pueden producir sus hortalizas para consumo familiar e incluso generando una oportunidad de negocios. Nos ha tocado ver sectores que tienen mucha sequía, no tienen vertientes y este proyecto ha venido a paliar este déficit bastante dramático”, finalizó.

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