“Fernando, ¿se siente facho? Esa palabra se repite mucho cuando se habla de usted”. Fueron consultas hechas al casi sociólogo de la TV el 26 de diciembre en la página 30 del diario farandulero más leído de Chile. “¿Cómo voy a ser facho? Nadie puede ser facho, porque no existe el movimiento fascista”, contestó ramplón.

Según Umberto Eco en su ensayo “Cinco escritos morales” el fascismo fue y es un asunto cultural y no de militancia. Para él es un collage de diferentes ideas políticas y filosóficas, un verdadero cumpleaños de monos de contradicciones que aúnan movimiento totalitario, monarquía, revolución, ejército real, milicia personal, privilegios eclesiales, una educación estatal proclive a la violencia, control absoluto y mercado libre.
Eco advierte que hubo un sólo tipo de nazismo, mientras el invento del Duce se puede jugar de diversas formas. El autor nos dice: “Quítenle al fascismo el imperialismo y se obtiene un Franco o un Salazar”.
Fernando Villegas, considera que él no puede serlo, pues sencillamente no existe un partido. Sin embargo, hay muchos rasgos de esa cultura, descritos por Eco, inmersos en el discurso del crítico. Algunos serían:

1.- Surge de la frustración personal o social: La arenga de Villegas apela a las “clases medias frustradas”, afectadas por crisis económicas y que han sufrido humillaciones de parte de los “señores políticos” (nunca por parte de los empresarios).

2.- Populismo cualitativo: Su crítica no se centra contra la democracia tutelada, pues ve al pueblo como una entidad monolítica. Para él, sólo los grupos seleccionados por los dueños de los medios serían esa “voz del pueblo”, que estarían “cansados de la democracia”.
3.- Culto a la tradición: Se apela siempre a una revelación recibida en los albores de la historia. “En la época mía había otro ambiente, más dado al esfuerzo..formarse antes de entrar a clases te puede parecer una huevá, pero genera ciertas disciplinas mínimas”.1 Curiosamente fue un alumno mediocre en el colegio y su tesis rechazada en la Universidad de Chile.

4.- Culto de la acción por la acción: La frustración intelectual lo lleva a sospechar del mundo del pensamiento. “Yo escribo para el público en general y chao…me dan lo mismo los críticos cultos, normalmente son unos siúticos de potito apretado”, dice en la entrevista mencionada.

5.- Obsesión por el complot: Apelando a la nacionalidad como un privilegio y a la intervención de foráneos, menosprecia las demandas de los pueblos originarios, “¡Dígame usted, si es que son una nación, cuales son sus científicos, físicos, matemáticos, sus filósofos!, ¡De qué nación me habla!”, le dijo años atrás a una machi invitada a Domicilio Conocido.

6.- Miedo a la diferencia: Famoso por su homofobia: “Estos señores van donde el lumpenaje para hacerse vejar como si en el sexo homosexual se necesitara siempre de ese condimento destructivo”; “Son tipos que despiertan rechazo en cualquier persona normal. Perdónenme pero es el mismo asco que produce ver a un leproso”2

7.-Uso de Neolenguas: usa un léxico pobre y una sintaxis elemental para limitar los instrumentos del razonamiento. “Las feministas siempre andan buscando camorra”; “Soy independiente y tengo ideas que algunos podrán considerar de derecha y otros de izquierda”; “El Simce demuestra que los huevones (Los estudiantes contrarios a la educación de mercado) no han asimilado ni siquiera las pocas cosas que les han enseñado.”3.
La soflama de Villegas es sucesora de la de Lafourcade en su rol de simple lugarteniente de la industria mediática, si recordamos a Teodoro Adorno.4 Posee, al igual que su predecesor, amplios vínculos comunicacionales y recibe protección de los poderosos.

En Chilevisión fue panelista de Domicilio conocido, condujo Las vueltas de la vida, Chile a medias. Y hasta hoy es panelista en Tolerancia Cero. Entre 1998 y 2010 en radio Duna condujo Terapia Chilensis y Edición Limitada: Duna Jazz. Desde 2011 conduce el espacio Señoras y Señores de radio Oasis y publica en La Tercera. Posee contactos con editoriales como Grijalbo, Alfaguara, Plaza & Janés, Aguilar Chilena, Sudamericana Chilena y Editorial Qué Pasa.

Chile es un país que vive, hasta hoy, los estragos de una revolución armada de derecha. Bajo ese paraguas funesto, al cual la Concertación se acostumbró, los medios de comunicación concentrados, promueven alocuciones como las de Villegas.

En dos décadas Chile no avanzó, peligrosamente, ni en aislar culturalmente ni en perseguir legalmente el discurso o la acción de estas ideologías brutales, como se hizo en Europa.

En esos países hoy sería imposible un homenaje a Krassnoff, una ex senadora y hoy Ministra de Trabajo diciendo en sesión que la gente de los DDHH la tienen harta, una entrevista en la TV a un nazi como Miguel Serrano y menos un comentarista como Villegas con tanta tribuna y privilegios.

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