Compartir con otras personas y pasar más tiempo en familia son aspectos que tienen que ver más con la felicidad, que la obtención de logros, tales como una mayor reputación o recompensas materiales, según una investigación del ámbito de la psicología social que tiene a la felicidad y las emociones como su objeto de estudio.
En torno a esta materia, el académico de la Facultad de Psicología de la Universidad de Talca, Emilio Moyano, está desarrollando un proyecto del Fondo de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt), que vincula el pesar derivado de toma de decisiones y la felicidad. Para colaborar con la investigación, en calidad de profesor visitante, se encuentra en la casa de estudios su par chileno Darío Páez, catedrático de la Universidad del País Vasco y con una vasta trayectoria como investigador en psicología social.
A su juicio, una “definición minimalista” de felicidad es “una evaluación global satisfactoria de la vida, una especie de juicio cognitivo, que haya más emociones positivas que negativas en las personas, aunque ellas tengan preocupaciones o molestias”.
Sobre algunos avances del estudio, el doctor Páez explicó que estar con los amigos es mucho más importante para sentir felicidad que cuando la persona cree que es eficaz. “Por ejemplo, pasar las navidades con la familia o estar con ella mejora el bienestar, hay más felicidad”, dijo.
Al mismo tiempo, afirmó que todas las actividades de ocio, de tipo lúdico y pasivo, como el uso de video juegos, entretención en línea y salir a festejar con los amigos, ir a bailar y beber alcohol, “tiene mucha menor relación con el bienestar que lo que la gente cree”, a diferencia de la práctica de otras actividades, por ejemplo, las artísticas.
De igual modo aseguró que la felicidad más global, así como la satisfacción con la vida y las emociones positivas tienen una relación menos fuerte con el logro de éxito, que con actividades de socialización, de compartir con otros. “La gente que enfatiza mucho el logro y en particular obtener recompensas materiales, de estatus y reputación, no tiene tanta felicidad. Incluso es menos feliz que la que no enfatiza eso”, comentó.
A la luz del conocimiento generado en torno a este tema, el profesor Páez recalcó que para tener felicidad hay que centrarse en hacer cosas con otras personas, que tengan sentido, y descartar el mero fin de disfrutar. “Hay una serie de actividades que relajan o pueden bajar la ansiedad, como ver televisión, dormir, navegar por internet, pero eso no eleva la felicidad”, recalcó.
El académico Emilio Moyano, investigador principal del proyecto, precisó que éste se inició en 2013, y está orientado a estudiar la felicidad y el pesar vinculados al estilo de decisión. “Siempre estamos en proceso de decidir cosas: qué compro para comer, qué locomoción tomo, qué hago con mi tiempo libre, desde decisiones cotidianas hasta más trascendentales, como con quién me caso. Y estas decisiones traen consecuencias emocionales de las que nos podemos lamentar después. Hablamos de pesar respecto a una decisión tomada en el pasado y que podría haber sido distinta. Es lo que hace singular el pesar del resto de las emociones”, argumentó. Agregó que las personas tienen cierta manera de tomar decisiones que les puede generar pesar o no.
Durante su estadía en la Universidad de Talca, ambos especialistas están avanzando en la redacción de artículos y capítulos de libros. Además, el profesor Páez dictó una conferencia para pregrado sobre concepciones de bienestar y cultura; el martes dictará una clase para los alumnos de postgrado sobre las emociones en la psicología social contemporánea y, en conjunto con los miembros del Departamento de Psicología Social de la Facultad, abordará aspectos sobre regulación de emociones y la afectividad.

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