En un país altamente vulnerable al cambio climático, como Chile, este tipo de riego posibilita aumentar la seguridad y eficiencia en el uso del recurso. Sin embargo, es necesario definir qué tipo responde de mejor manera a las necesidades particulares.

En la agricultura moderna, el riego es una herramienta fundamental para incrementar los rendimientos de los cultivos y garantizar que las inversiones de los agricultores tengan un mayor grado de estabilidad.

Lamentablemente para este sector económico, debido al fenómeno del cambio climático, el recurso hídrico en la actualidad es un bien escaso a nivel mundial. Y Chile no escapa a esta situación, tanto por la disminución de las precipitaciones y de las reservas de nieve en la cordillera (que alimentan los caudales de los ríos en primavera y verano) como por el incremento de las temperaturas medias.

¿Qué desafío plantea este escenario? El Coordinador de la Macro Zona Centro de la Comisión Nacional de Riego (CNR), del Ministerio de Agricultura, Mauricio Melo, señala que este sector productivo debe avanzar hacia una mejor gestión del recurso hídrico, aumentando su seguridad y eficiencia.

“El Gobierno –explica– ha estructurado las políticas de desarrollo de infraestructura de riego en tres líneas estratégicas. La primera, a largo plazo, corresponde al Plan Nacional de Embalses, el cual considera que, durante este periodo, comiencen a operar dos obras de acumulación, Ancoa en la Región del Maule y El Bato en Coquimbo. La segunda línea, a mediano plazo, es el fortalecimiento de las organizaciones de usuarios de agua, ya que son éstas las que administrarán las obras. Por último, a corto plazo, una mayor tecnificación, mediante la Ley 18.450, que apoye al mejoramiento de la tecnificación y de las obras civiles, aumentando la eficiencia del manejo del recurso hídrico”.

Particularmente, este cuerpo normativo –la Ley de Fomento a la Inversión Privada en Obras de Riego y Drenaje, que administra la CNR– cobra un papel muy especial dentro de estas líneas estratégicas, pues considera concursos cuyos fondos son destinados a cofinanciar, junto con recursos aportados por los beneficiarios, distintos proyectos orientados a mejorar el método de riego y aumentar la superficie regada del país, destaca Melo.

En ese sentido, el Gobierno, consciente de la importancia estratégica de esta herramienta de fomento, ha aumentado por segundo año consecutivo sus fondos. “De 29 mil millones de pesos, en 2010, pasamos a 36 mil millones en 2011, y a 41 mil millones este año; lo que se traduce en un incremento total de un 42%”, anuncia el Coordinador macro zonal, junto con destacar que es un dato no menor para el Maule, puesto que es la región que más recursos ha captado durante los últimos once años (un 31,25%).

“Asimismo, la institución pondrá a disposición de todos los agricultores un concurso dirigido a promover las tecnologías de la información y la comunicación, con el fin de incorporar el monitoreo a distancia, control de caudales y manejo de compuertas, con un monto a bonificar de mil millones de pesos aproximadamente”, agrega.

¿Qué es el riego tecnificado?

La forma en que es aplicada el agua se clasifica comúnmente en dos grandes grupos: gravitacional o superficial y presurizado.

En el primero, básicamente, se aprovecha la diferencia de altura entre dos puntos, conduciéndose el agua por conductos abiertos. En tanto que, los sistemas del segundo grupo –riego tecnificado– generalmente requieren de un aporte de energía externa (eléctrica o diesel), siendo el agua conducida a presión por conductos cerrados (tuberías de diversos materiales).

La eficiencia en los métodos de riego gravitacional o superficial va desde un 30% hasta 70%, máximo que se logra alcanzar con ayuda de sistemas californianos en la conducción. En cambio, en los presurizados –riego por aspersión y localizado de alta frecuencia–, desde un 75% a un 90%.

Sin embargo, cada agricultor debe evaluar su situación particular y, en base a ello, definir qué se adapta de mejor manera a su realidad. No hay una fórmula única que aplique para todas las necesidades, advierte el Coordinador de la Macro Zona Centro de la CNR.
Riego por Aspersión
Es un sistema que consiste en conducir el agua a presión mediante tuberías desde la fuente de agua hasta el terreno y aplicarla en forma de lluvia más o menos intensa y uniforme sobre el suelo, vía aspersores o difusores, con el objeto de que se infiltre en el mismo punto donde cae.

Dentro de estos sistema están el riego por aspersión móvil o tradicional, en donde todos los elementos de la instalación son móviles; por aspersión con cobertura total, en el cual los elementos son fundamentalmente fijos y el cambio de sector de riego se realiza mediante apertura y cierre de válvulas; por aspersión con carrete, enrolladores o cañón viajero, en donde el agua se aplica en movimiento, por medio de un aspersor de gran tamaño montado sobre un carro autopropulsado y conectado al suministro del recurso mediante una manguera; por aspersión con pivote central, que se basa en el movimiento de una tubería portaemisores que se apoya en torres automotrices, dotadas de un motor eléctrico y dos ruedas neumáticas, regando de forma circular; por aspersión con avance frontal, que consiste básicamente en el mismo pivote anteriormente descrito, pero que se desplaza en sentido perpendicular al ramal de riego, pudiendo regar terrenos de forma rectangular; y, finalmente, por aspersión semimóvil con laterales de polietileno, diseñado para regar praderas.

Algunas ventajas y desventajas del riego por aspersión

Entre las ventajas de este tipo de riego están el que no se necesita ninguna preparación de la superficie a regar; permite el cultivo de la totalidad del terreno; ofrece gran flexibilidad en diseño, gracias a la gran variedad de equipo disponible; puede emplearse en cualquier tipo de suelo; no requiere ninguna destreza particular del regador; se pueden aplicar fertilizantes a través del agua; y los costos de mano de obra son, por lo general, más bajos que los de métodos superficiales.

Como algunas de sus desventajas, puede señalarse que tiene una inversión inicial que puede ser elevada dependiendo del equipo a implementar. Sin embargo, el costo del material y los costos de instalación pueden compensarse, por ejemplo, por la eliminación de los trabajos de movimiento de tierra. Asimismo, la evaporación es más intensa, pues las gotas son más finas, algunos cultivos pueden sufrir la pérdida de flores debido al impacto del agua, y las boquillas eventualmente se obstruyen evitando que los aspersores no giren.

Riego localizado de alta frecuencia

Éste consiste en aplicar agua a los cultivos sin necesidad de mojar toda la superficie del suelo, en intervalos muy frecuentes, utilizando tuberías a presión y diversos tipos de emisores.

Los métodos de riego localizado permiten suministrar agua y fertilizantes en forma centralizada, con lo que se logra controlar el patrón de distribución del agua en el suelo, tanto desde el punto de vista geométrico como de distribución de humedad, permitiendo generar una zona radicular con características físicas, químicas y biológicas que conduzcan a mayores rendimientos.

Los tipos de riego localizado más comunes son por goteo, microaspersión fija y rotatoria, y cintas.

Algunas ventajas y desventajas del riego localizado de alta frecuencia
Puede ayudar a los cultivos de frutas, hortalizas y otros en aspectos como el uso eficiente del agua, ya que reduce las pérdidas directas por evaporación; no causa humedecimiento del follaje; elimina el escurrimiento superficial; y permite regar todo el predio hasta los bordes y aplicar el agua a una profundidad exacta.

Del mismo modo, mejora la calidad de la cosecha y permite obtener un rendimiento más uniforme. Los costos de operación y mantenimiento son, a menudo, bajos y se puede usar en terrenos con pendientes pronunciadas y accidentados.

Entre algunas de sus desventajas, puede mencionarse que los emisores se obstruyen fácilmente con partículas de suelo, algas o minerales (es por ello que resulta imprescindible contar con una unidad de filtrado); la distribución de humedad en el suelo es limitada; y la inversión inicial y los costos anuales pueden ser mayores en comparación con otros métodos.

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