En el IV Encuentro Internacional de Rectores Universia 2018, Álvaro Rojas, realizó un análisis del contexto actual de la formación universitaria, con énfasis en los desafíos de la educación superior con miras al año 2050.

Con cerca de 800 rectores y directivos de casas de estudio superiores de Latinoamérica, Norteamérica, Europa, África y China junto a representantes del sector público-privado e instituciones internacionales; se llevó a cabo el Encuentro Internacional de Rectores Universidad 2018 realizado en la U. de Salamanca, España. Este año el lema de la cumbre fue “Universidad, Sociedad y Futuro”.

A la cita acudió Álvaro Rojas, rector de la Universidad de Talca (UTALCA) quien en el panel dedicado a la innovación y la internacionalización universitaria, realizó un análisis sobre los desafíos que la educación superior enfrenta en el siglo XXI y las acciones ejecutadas por la Institución que lidera en pos de la internacionalización.

“Los estudiantes hoy son nativos digitales, son ciudadanos globales gracias a las tecnologías de la información y muy adversos a la docencia expositiva frontal. Respecto del mercado laboral, este tiende hacia la flexibilización, la automatización del trabajo con una gran movilidad laboral y una demanda progresiva por habilidades blandas”, planteó.

Rojas abordó los retos de la formación para la movilidad internacional en el contexto de la globalización y expresó que combinar el inglés con los intercambios académicos fuera del país, es un factor clave para tener éxito laboral, pero lamentó que “la política pública todavía no reconoce esta área de desarrollo profesional como un tema central. Y es entendible: hoy los recursos están focalizados en la gratuidad, en los centros de formación técnica estatales, y los recursos que sobran son pocos”.

Respecto a los elementos necesarios para una formación internacionalizada, el rector mencionó que estos son la “armonización de planes curriculares, incentivos de movilidad transversales, mecanismos de financiamiento, sistemas de créditos transferibles y marco de cualificaciones”.

Durante la tercera parte de su intervención Rojas dio cuenta de las iniciativas que la Universidad de Talca ha desarrollado en materia de internacionalización. “A eso se me invitó, a poner ejemplos prácticos, innovadores, respecto de lo que ha hecho en ese ámbito una universidad estatal, joven y no metropolitana”, acotó.

“Por ejemplo, nuestra carrera de Diseño ofrece un programa de doble graduación previa estadía de un semestre en la U. de Girona, en España, pudiendo optar al grado de Master. Con la misma casa de estudios desarrollamos de forma conjunta el plan de la carrera de ingeniería en Videojuegos y realidad virtual, existiendo la posibilidad para que los alumnos de ambas instituciones realicen un intercambio durante dos semestres”, expuso.

A modo de reflexión final Álvaro Rojas afirmó que “considerando el contexto del desarrollo de la sociedad, las tendencias de enseñanza y las características actuales del mercado laboral, la internacionalización se constituye en un imperativo para la formación profesional”.

CUMBRE INTERNACIONAL

“Este es un encuentro único y de enorme relevancia. Más de 10 millones de estudiantes están representados aquí”, dijo la presidenta de Universia y del Banco Santander, Ana Botín, durante la ceremonia de apertura de la cita que contó con la asistencia de Felipe VI, Rey de España, y del presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, entre otras altas autoridades.

La instancia concluyó con la denominada la Declaración de Salamanca, que recogió el compromiso de las autoridades y rectores asistentes para que la institucionalidad universitaria avance, mediante acciones concretas, en consonancia con las necesidades de la sociedad del siglo XXI.

El documento constató que “un contexto de cambio acelerado y constante, que plantea a nuestra sociedad del conocimiento desafíos trascendentales como el de un crecimiento equitativo y sostenible, requiere de una Universidad que sea capaz no solo de adaptarse sino de liderar el cambio”.

“Esto exige configurar la propia estrategia institucional para cumplir un papel relevante en la construcción de un futuro mejor, tanto para las comunidades en las que se encuentra inserta como para el conjunto de la sociedad, siendo decisivas las alianzas entre universidades y la colaboración con otros agentes, con el objetivo común de mejorar la calidad de vida de las personas”, se indica en la Declaración.

De igual modo, en el texto se reconoce que “son y seguirán siendo tareas insustituibles de la Universidad el desarrollo de una ciudadanía crítica, ética y capaz; la creación, transmisión y transferencia del conocimiento que permita afrontar los retos mencionados; y defender el papel de la educación como herramienta decisiva para el porvenir de los pueblos y de los territorios”.​

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