Tras la aprobación de gratuidad para el 2016, el titular de la Universidad de Talca, hizo hincapié en el rol social inclusivo que debe tener la reforma.

“La aprobación de la partida de Educación Superior marca el inicio del proceso de Reforma Educacional, en condiciones que los distintos rectores, agrupados en el CRUCH hemos hecho presente al ejecutivo, sin una Ley de Educación Superior”, fueron las palabras del rector de la Universidad de Talca, Álvaro Rojas, tras conocerse los términos de la gratuidad para el año venidero.
Uno de los temas que más rechazo generaba entre los parlamentarios es que un gran número de alumnos vulnerables que hoy en día asisten a la educación técnico profesional quedarían fuera de la gratuidad debido a que los planteles están conformados como sociedades con fines de lucro, por lo cual, no cumplen los requisitos fijados por el Gobierno.
Al respecto Rojas manifestó que “El inicio de la Gratuidad, al menos para las instituciones estatales es una buena noticia, más aún para las familias chilenas. Su cobertura en términos de quintiles debe guardar estrecha correspondencia con el nivel de desarrollo que vaya alcanzando el país. Pero la Gratuidad sin altas exigencias de calidad parece un contrasentido. Los quintiles de más bajos ingresos requieren el más alto nivel de excelencia en su formación, solo así se puede nivelar la cancha a favor de ellos”, aseguró.
A lo que finalizó “La Gratuidad no debe necesariamente hacerse extensiva a todo el sistema. Es posible pensar en la coexistencia de un Sistema de Gratuidad con un Sistema de Becas, que imponga otro nivel de exigencias a las instituciones que a éste se acojan. El sistema de provisión mixta del país es un capital del conjunto social y sería erróneo establecer en el sistema de Educación Superior una dicotomía referida a con o sin gratuidad”.

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