Hoy en día, debido a las extensas jornadas laborales, los papás no logran pasar tanto tiempo como quisieran con sus hijos, sin embargo esto no es impedimento para establecer vínculos de apego con los niños.

Por el contrario de lo que se cree, el hecho de que alguno de los padres esté en la casa siempre no garantiza por sí mismo el buen vínculo ni la calidad de los tiempos. María José Ortúzar, Psicóloga y Directora comercial de www.niñoseguro.cl, portal que educa acerca de los desafíos actuales de la paternidad, explica que muchas de las madres que no están insertas en el mundo laboral no pasan necesariamente el día completo con sus hijos. “A pesar que estén físicamente con ellos, se encargan de tantas cosas en la casa, que al final no necesariamente pueden compartir mucho con ellos”, comenta. Frente a esta realidad, la que se agudiza cuando se trabaja fuera de la casa, es fundamental poder conocer qué hace que el tiempo que se tiene con los niños genere un apego de buena calidad.

En primer lugar es indispensable dedicar tiempo a estar con los niños en alguna actividad recreativa o conversacional, según la edad. “Tiene que ver con hacer un paréntesis entre las tareas, las labores de la casa, el teléfono, etc., y estar 100 % enfocados en ese momento a compartir en familia”, detalla la profesional. Si es posible, en la semana, lo ideal es pasar tiempo en familia y además un rato con cada uno de los hijos a solas compartiendo alguna actividad en común, aunque sea breve.

Además, se recomienda hacer amenos los momentos que conlleva la rutina. “Por ejemplo, el momento de ir a dormir se puede hacer más grato acompañándolo con un cuento. O en la hora del baño, poner juguetes en la tina, o en la comida música, etc.”, agrega. Todo esto hace que el ambiente sea más propicio para que los momentos de actividad puedan ser gratos.

Durante este tiempo que se pasa en familia, en www.niñoseguro.cl recomiendan reforzar los lazos afectivos explicitando el cariño e incidir positivamente en la autoestima de los niños, resaltando sus cualidades. Es ideal que las actividades sean atractivas para todos, incluso para los padres, ya que mejora la calidad y la disposición. “Es mejor definir un tiempo acotado, que estar varias horas compartiendo el espacio físico pero sin estar juntos realmente”, asevera María José Ortúzar.

Otro factor fundamental, es que la persona que cuida a los pequeños cuando la madre o el padre no están, otorgue un cuidado adecuado y amoroso, lo cual genera que el niño se sienta en armonía y que confíe en que sus padres lo van a dejar con alguien que también los quiere y los trata bien.
A propósito de la confianza, es importante que la madre y/o el padre, estén disponibles al menos para responder el teléfono durante la jornada laboral por si hay alguna urgencia. Esto hace que los hijos sepan que los padres se encuentran atentos, aunque no estén físicamente. “Es decir, que siguen conectados con ellos y sus necesidades. Todo esto conlleva a que el niño o la niña no signifiquen la ausencia física como falta de afecto o abandono”, concluye.

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