Se presenta a través de una amplia gama de síntomas comportamentales y de alteraciones comunicacionales; su origen exacto es desconocido en la mayoría de los casos y no existen cifras de prevalencia en el país. El Trastorno del Espectro Autista (TEA) parece seguir siendo una incógnita para la ciencia, de ahí que su símbolo desde 1999 sea una pieza de puzzle.

Desde el Maule se trabaja para comenzar a entregar certezas a quienes viven con TEA y a sus familias. Es por ello que, a partir del segundo semestre de este año, la Escuela de Psicología de la Universidad Católica del Maule (UCM) realizará evaluaciones especializadas para niños y adolescentes con sospecha o diagnóstico de esta condición del neurodesarrollo.

Nancy Espinosa y Katherine Morgado serán las académicas que lideran y se encargarán de su implementación debido a su amplia experiencia en evaluación psicológica infanto-juvenil, ya que cuentan con la certificación internacional necesaria para la aplicación clínica de los instrumentos.

Morgado explicó que “El objetivo es, por un lado, ayudar a clarificar posibles sospechas en el diagnóstico inicial, y por otro, obtener un perfil de funcionamiento individual e integral de los niños y adolescentes con TEA”, dijo.

Lo anterior, según indicó la académica, “Permitirá a las familias y a los equipos profesionales que los atienden -tanto en el ámbito educativo como de salud-, comprender cuáles son las características específicas del niño a nivel cognitivo, socioemocional, adaptativo, así como el nivel de gravedad de su condición, entendiendo que esto resulta esencial para el abordaje humano y profesional”, señaló.

Caracterizar es clave

El TEC se presenta de formas muy variadas y con distinta intensidad en cada persona, por lo que caracterizar a la persona resulta clave. «Una cosa es que diagnostiquen a un niño con TEA y otra es poder acceder al perfil neuropsicológico y socioemocional, especifico e individual de cómo funciona ese niño con TEA, entendiendo que la base clínica de esta condición es su altísima heterogeneidad y variabilidad”, puntualizó Katherine Morgado.

La académica de Psicología UCM, Nancy Espinoza, explicó que “se utilizará la escala de observación para el diagnóstico de autismo ADOS-2, la cual es una evaluación estandarizada y semiestructurada de la comunicación, la interacción social y el juego o el uso imaginativo de materiales para personas con sospecha de presentar trastorno del espectro autista”, indicó.

De forma complementaria, añadió la experta de la UCM, se realizará la entrevista diagnóstica ADI-R con la familia o el cuidador de la persona con TEA.

Al respecto, Morgado indicó que “Es un servicio de evaluación especializado, el cual es escaso y de difícil acceso en gran parte de la región, tanto por la expertise que deben tener los profesionales que lo apliquen como por los procesos de evaluación infanto-juvenil que deben tener en el manejo de esta condición. Adicional a esto, la batería de instrumentos o tests que se utilizan son de alto costo económico”, sostuvo.

La idea es realizar las evaluaciones, a bajo costo, a partir del segundo semestre de 2020 en el Centro de Atención Psicológica Integral (CAPI) de la UCM para, de esta manera, facilitar el acceso y la aplicación en niños, niñas y adolescentes tanto con sospecha de TEA o con un diagnóstico establecido.

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