Conozca las principales causas y de qué forma hacerse cargo del problema.

Más del 88% de los casos de halitosis se deben a una proliferación excesiva de bacterias en la boca. Éstas producen ácidos y compuestos sulfatados volátiles, que son los responsables del mal olor.

Cuando se sufre halitosis de origen buco-dental, ciertas situaciones pueden agravar todavía más el problema, como usar prótesis removibles, o prótesis desajustadas, roncar, obturaciones y coronas de mala calidad, tener caries, sinusitis, periodontitis, gingivitis, infecciones en la cavidad bucal y el consumo de tabaco.

El mal aliento o halitosis puede ser un signo de padecer alguna enfermedad, como una insuficiencia renal crónica (aliento tiene olor a amoníaco), diabetes mal controlada (aliento cetónico), sinusitis, una alteración en el funcionamiento del hígado, infecciones en el pulmón o problemas gastrointestinales.

También existen numerosos fármacos que tienen como efecto secundario la disminución de la producción de saliva, y al tener la boca seca se genera el mal aliento.

La halitosis se puede originar también por llevar una dieta pobre en hidratos de carbono, o hipocalórica e incluso por baja frecuencia en los alimentos, ya que la carencia de estos nutrientes provoca que el organismo utilice las grasas para conseguir la energía que necesita. Al metabolizar las grasas se produce cetoacidosis, que consiste en un incremento de cetonas en la sangre provocando mal aliento.

Una pobre higiene bucal es en la mayoría de los casos el responsable de un aliento desagradable. El continuo cuidad supervisado por un profesional. el utilizar productos científicamente probados son la mejor forma de prevenir esta condición.

El cirujano dentista de la clínica Turó, Pablo Llorens comenta que “para solucionar la Halitosis lo primero detectar su origen. Como en la mayor parte de los casos está asociado a una pobre higiene buco-dental (sobre el 88% de los casos) hay que empezar por una mejora de los hábitos de higiene; cepillarse los dientes, encías y lengua después de cada comida, y muy importante es la cepillado entre los dientes ya sea con seda dental o con cepillos interdentales. Es necesario, además, visitar al dentista con regularidad, al menos una vez al año, para prevenir las caries, gingivitis y otras afecciones dentales que puedan desencadenar en una halitosis”, y agregó que “es importante es eliminar el hábito del tabaco, no beber alcohol, y limitar el consumo de alimentos que favorecen el mal aliento”.

Para evitar el mal aliento, el especialista recomienda:
ü Una correcta técnica de higiene buco-dental

ü Utilizar productos de calidad como los cepillos TePe

ü Realizar una buena técnica de higiene interdental y de la lengua

ü Tener un buen control de enfermedades sistémicas como la diabetes

ü Beber agua con frecuencia

ü Tomar zumos elaborados con cítricos ya que estimulan la secreción de saliva

ü Mascar chicle sin azúcar por cinco minutos, que también favorece la salivación.

ü Evitar los alimentos muy secos o fibrosos, e incrementar el consumo de ensaladas.

ü Consultar al médico si se toman medicamentos que producen hiposialia (boca seca).

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