Junto con el sector forestal y el Estado buscan asociaciones y medidas para sustentabilidad al trabajo de aserrío con abastecimiento suficiente y de buena calidad.
Resolver este dilema es un desafío pendiente para el Estado y hacia allá debe apuntar cualquier nueva ley de fomento, coinciden los diversos participantes en el Consejo de Política Forestal (CPF), una mesa de trabajo creada por el gobierno para proyectar el desarrollo del sector forestal para los próximos 20 años. Este consejo ya estableció los temas prioritarios siendo uno de los primordiales abordar el abastecimiento de materia prima de la Pyme Industrial.

El vicepresidente de los pequeños y medianos productores forestales asociados a CORMA José Manuel Contreras, quien además es gerente de Agromen, empresa productora y comercializadora de plantas forestales, postula que frente a este problema “hay que ser creativo, innovador, para ver cómo se aborda y cómo se incluye a diferentes actores, por ejemplo cómo se unen los pequeños y medianos propietarios de bosque con pequeños y medianos industriales, para abastecerlos (…).

Agrega que “plantar es la solución, pero son inversiones de muy largo retorno y para lo cual se necesitan señales claras de parte de Estado y del gobierno y la verdad de las cosas es que eso no ha existido. Nosotros veníamos con importantes tasas de forestación y el Estado quitó los incentivos y cayó a cero las nuevas plantaciones”.

El director ejecutivo del INFOR, también consejero en el CPF, Fernando Rosselot, coincide en que sin madera no se puede producir y que desde la Región de Valparaíso a Magallanes existen unas 250 mil personas relacionadas al rubro. Añade que independiente de que el asunto es cíclico, porque depende de los mercados, de ahora a cinco años se debiera tener claridad de cómo se va enfrentar.

El presidente de PymeMad Chile, Osvaldo Leiva, organización que agrupa a pequeños y medianos industriales de la madera, aporta que en Chile el 98 % del aserrío se hace en con pino radiata y que el mayor problema que enfrenta su sector es justamente el abastecimiento de esta materia prima. Explica que de las prácticamente mil industrias de aserrío existentes en el país, alrededor de una decena son de grandes empresas y las otras 960 son industrias pequeñas que no tienen abastecimiento propio.

El director del Movimiento Unitario Campesino y Etnias de Chile (Mucech), Omar Jofré, señala que teniendo su sector una capacidad de suelo susceptible de ser plantada de dos millones de hectáreas solamente se ha podido concretar en 200 mil hectáreas y con distintas especies, porque la forestación campesina e indígena ha sufrido un lamentable retraso porque el Decreto Ley 701 no fue suficientemente amplio y ágil hacia los pequeños propietarios de modo que se pudiera producir una cantidad que fuera comercializada hacia los aserraderos de menor tamaño.

Caminos de solución

Todos los sectores están esperanzados en los avances de proposiciones para destrabar esta situación, obtenidos en el CPF y que se han hecho llegar al Ministerio de Agricultura. Jofré dice que: “felizmente creo que una de las primeras novedades que va a surgir el primer trimestre o cuatrimestre de este año es la generación de una ley que permita e incentive la plantación en suelos campesinos e indígenas (…) En el CPF hemos insistido permanentemente en actualizar o corregir o mejorar el 701 de tal manera que facilite la forestación a los pequeños propietarios. Estamos a la expectativa. Tenemos suelo disponible, disposición de hacerlo, pero no hay facultad jurídica disponible para llevarlo a cabo”.

Agrega que su sector requiere de una política pública de fomento forestal que permita desarrollar la forestación múltiple campesina e indígena.

Rosselot también estima que se debe hallar las herramientas para que las pymes madereras puedan generar patrimonio forestal, teniendo presente que una plantación tarda 20 años en estar lista a cosecha.

Osvaldo Leiva opina en que no existe un solo camino, sino muchas alternativas. Precisa que “una de ellas es formar nuestro propio patrimonio y que haya incentivo o bonificación al manejo; otra es que si a futuro hay una ley de incentivo se focalice en las pequeñas empresas, en recuperar suelo degradado y que el incentivo considere no sólo superficie forestada sino el logro de un producto forestal de buena calidad que permita sostener una industria de aserrío”.

El dirigente apunta que este concepto es muy importante “porque este sector necesita trozos de buena calidad para sacar productos de alto valor agregado, ya no basta con ‘palos’ como era antiguamente”, subraya.

José Manuel Contreras indica que el CPF quiere establecer una nueva ley de fomento. “Ya el 701 murió y se requiere algo nuevo. Una posición pragmática era poder prorrogar el 701 por tres años mientras se hacía esta ley, sin embargo el Congreso no lo ha entendido así y la verdad de las cosas es que los pequeños y medianos productores están muy afectados. El hecho de no plantar hoy día tiene repercusiones en todos los chilenos y sobre todo aquellos pequeños y medianos. Erradamente el Congreso piensa que el 701 favorece a las grandes empresas, eso es una equivocación. Las grandes empresas no necesitan incentivo. El que necesita incentivo es el pequeño y el mediano”, señala.

Omar Jofré subraya que debe haber un apoyo estatal para que los pequeños productores que tienen suelo con aptitud forestal puedan plantar a un ritmo suficiente como para tener abastecimiento especialmente hacia los aserraderos de menor tamaño.

El asunto, advierte,no es sencillo y tiene aristas que se han ido abordando en el CPF. “De partida, debe haber colaboración entre todos los actores del sistema y, luego, recordemos que tenemos aprobado un documento base en el que hay un derrotero relativamente claro y las distintas comisiones deben diseñar más claramente los acuerdos en los distintos ámbitos para que de aquí a marzo o abril,  a más tardar, podamos avanzar en una precisión de los proyectos que debiera abordarse tanto en investigación como en aspectos laborales, medio ambientales, de producción, para poder lograr  el propósito final que es que Chile tenga una capacidad forestal lo suficientemente sostenible y sustentable en el tiempo”.

Lo primero dice, de cara al abastecimiento de las pymes, es generar más producción y en ese sentido hay acuerdo amplio de todas las partes de apoyar al sector campesino indígena, en orden a facilitar y apoyar que planten lo necesario a una velocidad que puedan cumplir con la demanda que requiere la pequeña y mediana industria de la madera.

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