Las graves consecuencias para la salud psíquica que sufren los bebés afectados por carencia temprana de afecto, destacó el médico psiquiatra Eduardo Jaar, al referirse a los cuadros que afectan a los recién nacidos dejados por sus madres en los hospitales.
El especialista fue invitado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Talca para dictar la charla “Acogida temprana”, en la que dio a conocer los dos modelos implementados por el Centro de Estudios de la Temprana Infancia que él creó, para mitigar o evitar los efectos de la carencia afectiva en el primer tiempo de vida. Se trata del Programa de Familia de Acogida Temporal, distinto al existente en el país, y el Programa de Cuidador Temporal, un modelo de intervención psicológica inédito.
La exposición se llevó a efecto en el salón “Abate Molina”, con asistencia de académicos de la casa de estudios, profesionales del hospital regional y de otras instituciones y estudiantes de la universidad.
El doctor Jaar, quien es psicoanalista infantil y docente del Instituto de Formación de la Sociedad Chilena de Psicoanálisis, se mostró reticente a hablar de abandono infantil para referirse a la situación de las guaguas que permanecen en el hospital, sin ningún familiar que se haga cargo de ellas. Los casos se judicializan y posteriormente, como medidas de protección, son enviadas a una casa de acogida de lactantes. Algunas son reincorporadas a su familia, cuando alguno de sus miembros asume su cuidado y otras son entregadas en adopción.
Todo ese proceso es largo, puede durar incluso años, y según el médico bastan pocos días para que un bebé desarrolle un cuadro de carencia afectiva porque, contrariamente se pueda pensar, los recién nacidos tienen capacidad mental y desarrollan angustias y afectos. “Tienen sufrimiento emocional desde los primeros días de vida y, por lo tanto, en un estado de aislamiento emocional, los bebés se deprimen, pero en general no son cuadros muy conocidos o reconocidos por el personal competente”, explicó.

Cruda realidad
Sostuvo que ésta es una realidad impresionante y cruda, que ha estado siempre presente y en torno a la cual hay que reflexionar para tener una mirada más profunda sobre el problema que, en la práctica, él está abordando en el hospital San José.
Sobre las depresiones mencionadas, observó que marcan al bebé “y cuando en el mejor de los casos después logra ser integrado a una familia buena que lo va a acompañar, a acoger, eso le ayudará a tener un mejor desarrollo, pero no siempre se logra corregir el daño que se provocó en sus primeras semanas de vida por el cuadro carencial”.
Jaar precisó que a raíz de las carencias de vínculo, se generan retrasos en el sistema psicomotor y otros efectos como pérdida de interés por explorar el mundo y relacionarse, se vuelven inactivos y suelen padecer de múltiples enfermedades. Algunos síntomas son retraso en fijar la mirada y en establecer la sonrisa social y, además, evitan el contacto con el adulto. Estos niños pueden sufrir retraso general del desarrollo y presentar autismo.
Por otra parte, expresó que si bien el personal de los hospitales es competente y comprometido, el sistema de trabajo impide construir un vínculo con los bebés porque el sistema de turnos impide que estén en contacto con ellos todos los días.
“Cuando nos damos cuenta de esa situación, debemos instalar en 24 horas un dispositivo para que ese niño no esté aislado emocionalmente”, recalcó describiendo una especie de “UTI emocional”. Frente a este tipo de situaciones, dio a conocer los dos métodos de intervención implementados hace pocos años y que consisten en una familia de acogida temporal (motivada por altruismo) o un cuidador temporal, que es un psicólogo clínico preparado para cumplir esa función y que todos los días durante una hora asume el cuidado del niño o niña y le entrega afecto.

Enriquecedor
“Son experiencias intensas y enriquecedoras y no se trabaja solo, hay grupo que está detrás, que lo acompaña y lo contiene. Es todo el grupo el que hace la labor de sostener a ese niño emocionalmente”, detalló.
El director de la Escuela de Medicina, Claudio Cruzat, resaltó lo interesante del tema expuesto, del que no se sabe mucho desde la perspectiva científica – académica. “El hecho de conocer nuevos modelos para enfrentar este problema, que es un drama social, no solo nos sensibiliza y nos permite entenderlo mejor, sino que nos hace ver que desde el rol que cada uno cumple, como estudiante, profesional, funcionario o simple ciudadano, hay mucho que aportar”.
Agregó que aun cuando se trata de una experiencia temprana la implementación de los modelos dados a conocer, “sería excelente que pudiera existir una mirada científico asistencial desde el Ministerio de Salud, las universidades y distintas instituciones”. Además, consideró también interesante la posibilidad de desarrollar investigaciones en el área.
Tanto Claudio Cruzat como el director de Investigación de la Universidad de Talca, Iván Palomo, quien representó a la rectora (s) Gilda Carrasco, resaltaron la presencia del especialista y la oportunidad de abordar el problema del recién nacido con madre desvinculada y dejado en el sistema asistencial.

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