El pasado 11 de febrero se estrenó en nuestro país la exitosa película Zoolander 2, la segunda parte de la historia que parodia el mundo de la moda y sus excentricidades. El personaje de Ben Stiller encarna al estereotipo de modelo que todos tenemos en mente y que más de alguna vez hemos imitado.

Aunque no lo reconozcamos, todos llevamos un ‘Zoolander’ en nuestro interior a la hora de posar para una selfie. Sin embargo, una de las características principales de los modelos es que rara vez los vemos sonreír.

Pero… ¿Por qué no sonreír?, la respuesta es clara “No sonríen porque la atención debe recaer en la ropa”. Esta consigna se refiere a la sonrisa, como un “lubricante social”, y la falta de ella transmite la necesidad de interactuar con alguien, según explica la revista Men’s Health.

La moda de pasarela no necesita aparentar interacción con los demás. La presentación de la moda, tiene como objetivo el deseo para el espectador. Por ende los objetos de deseo no miran a nadie, y muchos menos sonríen. En simples palabras, los modelos están ahí para ser adorados, no para interactuar mediante las sonrisas.

 

Por otra parte, la expresión de la “no-sonrisa” refleja una muestra de autocontrol emocional propio de las clases más civilizadas de Europa.

Sin embargo esta consigna no es definitiva y estricta para todos los modelos, ya que es el diseñador quien tiene la última palabra. Muchas veces se ha visto que al término de un desfile, los modelos se presentan junto a los creativos con grandes sonrisas en sus rostros.

Fuente: Bío-Bío

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