● Un reciente estudio realizado en Suecia arrojó que un 32% cree que planchar es la tarea más tediosa en relación al lavado de ropa, seguida de emparejar calcetines (18%) y doblar la ropa (12%).

● Paradójicamente, vestir ropa bien planchada incidiría de forma positiva en nuestro ánimo y confianza de acuerdo al lagom, la filosofía de vida sueca que está revolucionando el mundo.

Marzo 2018.- Es la peor pesadilla cuando se trata de hacer tareas domésticas. La que todos queremos evitar, a tal punto que estamos dispuestos a salir a la calle con la camisa arrugada con tal de evitarnos la tediosa tarea de planchar. En comparación, pasar la aspiradora o desengrasar la cocina parecen actividades placenteras.

Y por si alguien tenía alguna duda, un estudio realizado en Europa a fines de 2017 por la firma sueca Electrolux confirmó lo que era un secreto a voces: el planchado es la tarea más odiada relacionada con lavar ropa, logrando un 32% de las preferencias de los consumidores consultados, seguida de lejos por el emparejado de calcetines (18%), el doblado de ropa (16%) y el colgado de ropa (13%) (ver cuadro).

En la época de la vida acelerada, donde el tiempo escasea, planchar se ha convertido en un martirio 2.0. “Pero es un mal cada vez más necesario, porque paradójicamente sentirse cómodo y bien vestido es uno de los principales factores que inciden en el buen ánimo”, dice Felipe Urzúa, Product Line Electrolux HC & SDA, compañía que hace rato está investigando a fondo cómo encontrar placer en las cosas cotidianas de la vida. “Es nuestra herencia nórdica”, dice, aludiendo a la filosofía de vida de los suecos para alcanzar la armonía, conocida como lagom. “Estamos convencidos de la posibilidad de una existencia equilibrada, alejada del stress. Incluso planchando”.

El “momento del armario”

Vestir prendas bien planchadas, qué duda cabe, nos hace sentir bien. “Y aumenta la confianza en nosotros mismos, nos hace sentir especiales, únicos. La ropa es hoy más que nunca un símbolo de identidad, que nos permite diferenciarnos del resto, especialmente en los tiempos que estamos viviendo, de la ropa en serie, industrial, funcional, de materiales sintéticos y por lo tanto económica, pero prácticamente desechable, de corta vida útil” comenta Felipe Urzúa.

Frente a esto, a nivel mundial está tomando fuerza una tendencia que vuelve a los orígenes, a la época de nuestros padres y abuelos, donde la gente se vestía con prendas singulares, únicas, de mayor calidad y con especial atención a los materiales. Para este tipo de consumidores, el cuidado de las prendas se convertiría en una necesidad, y en ese sentido, el planchado es sin duda el momento más importante del proceso de cuidar la prenda.

“Meter la ropa en la lavadora es sólo el primer paso de un proceso que no termina hasta que llega lo que hemos denominado como “el momento del armario”, esto es, el glorioso momento en que guardamos la ropa y queda lista para usarse. Ese instante del día en que decides qué vas a vestir, tomas la prenda, sientes su calce sobre tu cuerpo y compruebas lo bien que se ve y se siente. El momento del armario es uno de esos pequeños placeres al que todos debiéramos aspirar para una vida feliz”, dice Felipe Urzúa de Electrolux.

Planchar, entonces, es un gesto de cariño hacia nosotros mismos. “Tiene que ver con dejar la ropa de la forma en que se supone debe estar, con restituir su forma original, su caída en nuestros cuerpos”.

Todo por la comodidad, como reza el lagom. Y el buen planchado es comodidad. El camino a la felicidad.

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