«Es cierto que en la última cena no había ninguna mujer sentada a la mesa y eso tenemos que respetarlo también». Con esta cuestionada analogía, el recién nombrado obispo auxiliar de Santiago Carlos Irarrázaval analizó el movimiento feminista y el rol de la mujer al interior de la Iglesia Católica.

Irarrázaval, otrora párroco de la Iglesia del Sagrado Corazón, expuso en CNN Chile que «las mujeres son la mitad del mundo, ustedes la llevan. Si vieras cuáles son las colaboradoras que me han ayudado aquí, sumando y restando son muchas más mujeres».

«Otra cosa -agregó- es que queramos hacer luchar al hombre, hacer un gallito, quién es más. Somos iguales y a la vez distintos, y cada uno, desde nuestra humanidad, tenemos que poner lo que conocemos y lo que queremos al servicio del otro, porque solos no podemos».

Así, al ser consultado si le gustaría un rol relevante de la mujer al interior de la Iglesia, el sacerdote expresó que «quizás a ellas mismas les gusta estar en la trastienda, puede ser».

«Entre todos tenemos que lograr que puedan hacer lo que quieran hacer. Obviamente, Jesucristo nos marcó ciertas pautas, y si queremos ser la iglesia de Jesucristo, tenemos que ser fieles a Jesucristo», expuso.

Y añadió: «la cultura judía es una cultura machista hasta hoy día. Si ves a un judío caminando por la calle, la mujer va 10 pasos atrás, pero Jesucristo rompe ese esquema, Jesucristo conversa con las mujeres, conversa con las mujeres adúlteras, con las samaritanas, Jesucristo deja que las mujeres lo cuiden. ¿A quién le pidió que anunciara la resurrección? A la Magdalena, una mujer».

Renglón seguido sostuvo: «Es cierto que en la última cena no había ninguna mujer sentada a la mesa y eso tenemos que respetarlo también. Jesucristo tomó opciones y no lo hizo ideológicamente».

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