La sequía que afecta a la región de Atacama impedirá la aparición este año del desierto florido, fenómeno natural característico de la zona y reconocido en todo el mundo.

Hasta el mes de julio, en Atacama sólo han caído 2,5 milímetros de lluvia. La sequía comienza a convertirse en tendencia, porque en la misma fecha, durante el año pasado, se acumularon 4 milímetros, insuficientes también para la germinación.

“Si se presentara en el mes de agosto alguna precipitación, que lo ideal sería obtener un mínimo de 15 milímetros, tendría que estar asociado a otras variables, no solo a la lluvia, sino que a la temperatura”, plantea el director regional de Conaf, Héctor Soto a Meganoticias, descartando que un cambio en los pronósticos del tiempo para los próximos días ayude a revertir esta situación.

 

Atractivo mundial

El desierto florido se genera gracias a las lluvias entre marzo y junio. Según los especialistas, la germinación de especies en el desierto más árido del mundo requiere de suelos húmedos, temperatura otoñal y un mínimo de 15 milímetros de agua caída, condiciones prácticamente imposibles de alcanzar este 2019.

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