Por: Gonzalo Montero, director regional Injuv del Maule

Las demandas que comunican los movimientos sociales que hemos vivido los últimos meses, nos han dejado una serie de datos que hay que analizar y nos hacen comenzar a reflexionar sobre las posibles causas principales y las consecuencias del presente fenómeno social. En este contexto, han surgido una diversidad de hipótesis en los medios de comunicación: Algunos se refieren a un descontento con el mundo político actual, otros a la necesidad de un recambio generacional de las autoridades y también a un cambio cultural de la sociedad Chilena.

Sin duda que conviven muchas respuestas, lo relevante es que la concatenación de acciones debe estar en las propias manos de la juventud que ha evidenciado y que quiere lograr cambios radicales. Sin embargo, es importante destacar que antes de todo deben ejercer el derecho a la ciudadanía y no quedarse en la mera opción de la critica hacia a la autoridad. En las últimas votaciones electorales sólo 2 de cada 10 jóvenes concurrió a las urnas para elegir democráticamente a sus autoridades, representando sólo el 9% del padrón electoral.

La invitación entonces, es a ejercer el derecho a voto y a través de este medio hacer pesar su sentir en la sociedad. Los jóvenes no somos pocos, somos el 25% de la población Chilena, de ejercer su voto los jóvenes representaríamos el 27% del padrón electoral ¡Somos Muchos! Y se puede hacer mucho.

Siguiendo con el análisis de los movimientos sociales, comparto que la causa central es la desigualdad en accesos en nuestro país y lamentablemente vemos hoy en día el caso de la educación, medio clave de movilización social, que se ha visto truncado por distintos hechos: los altos intereses de los créditos estudiantiles para acceder a la educación superior (Ley 20.027 promulgada el 01-06-2005 por Ricardo Lagos), el aumento excesivo de los aranceles universitarios e incluso sobre el IPC (60% en promedio entre 1997 y 2009, según un estudio del Depto. De ingeniería Industrial de la Universidad de Chile), siendo que el arancel de referencia que cubren las becas existentes se reajustan de acuerdo a IPC, es decir a una tasa menor a la que aumenta el arancel real. Además de otras problemáticas que respectan a la calidad, cobertura, regulación y otros puntos dentro del financiamiento en los distintos niveles educacionales.

Para buscar la solución a estas trabas lo importante es sentarse a trabajar en búsqueda del consenso y para ello se necesita una serie de condiciones. En primer lugar, no debiesen haber mezquindades, debiesen participar todos los actores relevantes: Estudiantes, apoderados, profesores, parlamentarios y Gobierno. En segundo lugar, asumir que las ideas fuerzas de las movilizaciones ya están en la agenda publica, es decir, la autoridad ya tiene claro lo que busca este movimiento y a mi parecer la gran mayoría de los Chilenos, y es que busca a grosso modo una educación a la cuál el dinero no sea un escollo para acceder ella, si se tiene los meritos correspondientes y que la educación que tengamos y/o tengan nuestros hijos sea de verdadera calidad. Claro esto, el diálogo es lo vital para buscar las mejores alternativas, para así luego legislar al respecto y cumplir esta petición ciudadana muy legítima por lo demás. En tercer lugar, para que el diálogo sea fructífero se debe ser flexible, abierto a las mejores alternativas, tomando en consideración todos los factores con que se cuente sobre la mesa y pensando principalmente en el bienestar del colectivo de nuestro Chile y no en intereses particulares, ese es el Chile que queremos y es así como de tiempos duros se crean héroes y no villanos, con gestos de grandeza y pensando en el bien superior.

Deja un comentario

Deja un comentario