Por: Luis Edo. Marqués Silva de Balboa, presidente de Cormaule.

Las anécdotas con que hoy se deleitan los espectadores de la vida pública chilena tienen a su disposición varias obras teatrales de singular producción, unas más irrisorias que otras, todas las últimas agotan la capacidad de asombro de casi todos los chilenos capitalinos y provincianos aún conservan. Los condimentos de este verano están salpicados de especias y especies de toda índole.
Desde los saltos de Petrohué, los festivales en Chiloé o la Semana Vadiviana en las riberas del Calle-Calle de lento viaje hasta Corral, la belleza de Puerto Viejo o Puerto Octay, todos se detienen a observar estos actos de opereta criolla.
Nos detiene el premio en Berlín a Pablo Larraín por su película “El Club” que no es otro que el club de pedófilos de la Santa Iglesia y los doble estándares de esa corrupta comunión, se añade el singular hecho que Pablo es hijo del Senador UDI por nuestra zona y de una Matte, familias altamente cómplices y confesionales. La independencia de Pablo raya en lo insólito y es admirable. Este paréntesis de arte brota del alma, se anida en la esperanza.
El otro premiado chileno habla de las contradicciones del Chile eterno, de cómo nos creemos grandes en el seno de la mediocridad.
“Pretending” es hoy Chile.
Todos nacimos iguales, pero no vivimos en igualdad.
La última obra maestra de las tablas chilenas tiene como protagonista al hijo pródigo de la Presidenta de la República. Dávalos sabe hacer negocios por cuenta de su mujer usando el prestigio de su madre. Una fórmula altamente rentable.
En una cita con Andrónico Luksic dueño del Banco Chile y de Chile, el mismo que le regaló en Lima un Rolex a Vladimiro Montesinos, Dávalos logra sin maestría alguna que se violen todas las normas del sano crédito y del sano juicio. Logra 6 mil millones con una empresa de capital pagado de 600 mil pesos ! Ah, pero la empresa tiene otros pesos, el de su madre. Este peso ya lo había usado para ser funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores y formar parte de grupos negociadores de los Tratados de Libre Comercio. Así de simple.
La pasada de Dávalos le dejó 2.500 millones de pesos y al Banco Luksiano 500 millones en intereses.
Resulta muy pertinente que reflexionen los clientes de ese Banco a quienes para tener acceso a crédito se les exige promedios en cuenta corriente, acreditar largos ingresos y dejar garantías. Ah, y dicen que esto “ lo exige la Superintendencia de Bancos “, la misma que referido a este caso dijo que todo fue legal.
Todos los comunes mortales ante las determinaciones de Andrónico quedamos en la diáspora financiera.
Luksic ahora usa a El Mercurio como relacionador público y ese medio hace un montaje periodístico ( en lo que son expertos ) y relatan el cómo Andrónico accedió “muy a disgusto”, o sea como el Chavo de Ocho, sin querer queriendo.
Esto deleita al público que atónito no sabe si aplaudir o pedir que les devuelvan el dinero de las entradas.
Habíamos todos recientemente aterrizado del largo vuelo de los políticos de la UDI con los motores de otro Banco, el Penta, cuyos dueños el Choclo Délano y Lavín, están insertos en la crema del “teque mesnesteque” del Chile nuevo.
La “sopa de letras” del quehacer público que va degradando la moral pública, aparece con el cuento del Acta de la Independencia en Talca.
Una magna e insólita manipulación de hechos y recursos para alimentar a la chusma ansiosa de salir de vacaciones en las calles y plazas de sus desesperanzas.
Todo parte cuando al pequeño Alcalde de la ciudad se le ocurre darle uso indebido pero muy conveniente a esto que el Acta de la Independencia de Chile se habría oficialmente firmado en nuestra ciudad.
Todos los serios estudiosos del tema han dicho que jamás esto sucedió.
El miembro de la Academia de la Historia de Chile Jaime González Colville lo reiteró recientemente en una carta al pasquín local.
Lo cierto es que O’Higgins tuvo en sus manos en Talca un borrador del Acta que rechazó y el Acta se firmó en Concepción. Ah, pero esto a Castro poco o nada le importa. Con audacia infinita, incorpora a TVN en la complicidad de lo adulterado.
El pueblo celebra. Se puede ser un eficiente jardinero, un hábil gana pan en la vida y nos parece legítimo, pero adulterar la historia nos parece grotesco y más repugnante la adhesión de la masa inconsciente que mientras los entretengan, todo está validado.- El hedonismo a ultranza, el inmoral pragmatismo.-
Dávalos, el Banco Penta, el Alcalde de Talca, tienen un hilo conductor: la codicia.
Este circo tiene una víctima: la verdad y tiene un objetivo: sacar de la algarabía votos futuros.
Cuando por primera generación se usan zapatos, se camina mal, se anda a saltos, como con las incómodas y sempiternas ojotas.
Como no deseamos ser mezquinos, no hay duda que estos shows son gratos, con la plata de todos se lustra el ego de un ambicioso.
Los hombres públicos tienen exigencias que difieren de los privados, sus estándares son incomparablemente superiores, y esto debido a que son aquellos que han buscado la adhesión popular. Los privados tenemos libertades o licencias que los hombres públicos pierden.
Y como dice el Presidente Mujica del Uruguay “ a aquellos que les gusta el dinero, hay que alejarlos de la política”.
A la vista está que hay muchos que llegan a la política a concretar sus proyectos personales de codicia, no están ausentes los que sus egos los afirman plétoras de vanidades y conductas patológicas de adolescentes. Hay hasta niños mal criados. Otros sin crianza alguna. Estos desean vender sus fórmulas del éxito, el que lo valida, el que los hincha. Esta hinchazón genera graves problemas que cuesta mucho digerir, particularmente cuando el mundo no está en condiciones de asimilar las intenciones del candidato.
Muchos hombres de ambiciones políticas caen en el camino al tiesto de la bufonería, son grandes proveedores de entretenimiento y a veces de comedias tragicómicas que a la chusma inconsciente ( término político acuñado por Alessandri Palma) le adorna lo chato de sus vidas.
Chile ha ido perdiendo su culto a la austeridad, al recato, a la sencillez, lo ha cambiado por la sonajera que hacen los nuevos ricos.
Estos personajes de la fauna local y nacional van por estos senderos y son hijos de estos cambios sociales, la denominada “movilidad social”, lo que incluye al banquero Luksic, a Castro y a Dávalos.- Cuál más cual menos, hijos putativos de la era Pinochet, como lo retratan los cineastas chilenos galardonados en Berlín la semana pasada.-
Siempre lo bien hecho en Chile solo lo aprecian los extranjeros.-

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