En los próximos tres años, según Forbes, el 40% de las empresas harán sus transacciones de manera directa con el cliente, dejando los malls, supermercados o tiendas físicas. Esto a su vez, en un corto plazo, reducirá  los costos corporativos, los precios de los productos y disminuirá el impacto de la huella de carbono.

El término de logística ecológica se define como la combinación de estrategias y tácticas que tienen como fin reducir la huella de carbono, la cual proviene mayoritariamente de las operaciones de distribución y entrega de productos. En logística, el transportar un bien de un punto a otro, ha sido una de las principales causas de contaminación ambiental, por eso, el principal reto va a estar en cómo se reducen las emisiones sin afectar de manera directa el desarrollo del negocio. “Con los nuevos avances en la última milla, hoy se puede reducir en un  10% la flota de vehículos, 30% los costos logísticos, y un 80% el tiempo de entrega, que incide directamente en la huella de carbono”, comenta Álvaro Echeverría, Ceo de SimpliRoute ,Startup chilena que ofrece un innovador software para planificar y optimizar la logística de distribución.

Según el Banco Mundial, para alcanzar una logística eficiente y a su vez minimizar la huella de carbono, se debe medir el impacto de todas las acciones y operaciones a lo largo de la cadena de suministro. De esta forma se podrán planificar las actividades clave que van a promover una mayor sostenibilidad en conjunto con los planes de reducción de impacto a largo plazo.

La implementación de la última milla tecnológica tiene un rol importante en el proceso de comercio, transporte y entrega de mercancías. Esta se puede habilitar en empresas que lidian con áreas de compras, producción, gestión de almacenes y gestión de transportes. “Al incorporar dichos sistemas, las empresas comienzan a tener métricas como tiempo en carretera, nivel de combustible, flota utilizada, etc. Todo esto, para controlar aún más sus esfuerzos ecológicos logísticos”, comenta Echeverría.

Son muchas las mejoras que se pueden realizar, para lograr una logística verde, pero todo converge en disminuir la recepción de documentos en físico y empezar por digitalizar los procesos de compra y venta por medio de la adopción de comercio electrónico. Adoptar compras sostenibles puede ayudar a reducir el desperdicio, ahorrar tiempo, mejorar la competitividad y construir una reputación como empresa a la vanguardia.

Por otro lado, las empresas que lidian con áreas de producción y manufactura deben incorporar en su plan de capacitaciones el cómo es posible reducir tanto el consumo de energía, como la cantidad de residuos emitidas sin que la calidad de los productos se vea alterada. “Todas las empresas que tienen en sus actividades cotidianas el traslado de productos a almacenes, muchas veces por una mala planificación, terminan con una sobrecarga de stock. Esto finalmente se traduce en la sobre utilización de energía y combustible innecesaria en el proceso”, agrega Echeverría.

Las buenas prácticas en gestión del manejo de inventario sistemático, seguimiento de existencias y revisión periódica de las fechas de vencimiento, son algunas de las medidas que las soluciones tecnológicas resuelven en las empresas de logística.

La logística ecológica se centra especialmente en el conjunto de acciones que implican minimizar y medir el impacto ambiental provenientes de las actividades de la cadena de suministro. Las empresas deben ser capaces de plantear una estrategia de logística sostenible que esté a su vez en línea con sus objetivos comerciales y de negocio. “Esta estrategia debe aplicarse según los costos, ingresos, tecnología disponible y sobre todo, por el impacto en el medio ambiente, sin interrumpir las necesidades de la empresa y sus usuarios finales», cierra Álvaro Echeverria.

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