La importancia del “ejercicio feliz” en las personas con Parkinson

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La rehabilitación integral es esencial para el tratamiento de esta enfermedad, lo que involucra no solo el factor farmacológico, sino también el del ejercicio. Disciplinas deportivas o cualquier actividad física que genere movimiento y alegría en los pacientes resultan clave para una mejor calidad de vida.

Andres Vial, empresario de 70 años con diagnóstico de Parkinson hace dos, se mueve por la ciudad en moto. Amante de las ruedas, no permitió que el diagnóstico de esta enfermedad frenara su pasión y su Vespa se ha convertido en su mayor aliado. “Andar en mi moto me mantiene activo y me hace feliz”, comenta.

Como él, muchas personas se ven beneficiadas por la actividad física en el tratamiento del Parkinson cuando su terapia es integral, yendo un paso más allá del foco tradicional que muchas veces se aplica en nuestro país.

“Falta educación”, dice Marisol Said, Directora Ejecutiva de CENPAR, Centro de Parkinson. “Algunas personas al ver que su familiar es diagnosticado con Parkinson, se vuelven más sobreprotectoras y no permiten que realicen ejercicios, ni ninguna actividad que a la larga es muy beneficiosa para el paciente”, cuenta.

Lo que ellos no saben es que si sus familiares se mantienen activos y disfrutan de la actividad elegida, notarán mejorías más rápidamente que si ellos se trataran únicamente con el medicamento.

En ese sentido, Paola Riveros, Directora de Rehabilitación de CENPAR, hace una invitación a promover el “ejercicio feliz”. “El Parkinson es bien complejo, ya que no se manifiesta de la misma manera en todas las personas; pero, en general, la realización de actividad física, retrasa algunos procesos propios de la enfermedad”.

La rigidez, por ejemplo, es uno de los factores que se puede retrasar con la realización de la actividad física continua. Frente a esto, la especialista sostiene que “si mantengo mi cuerpo en movimiento, la rigidez es menos probable que aparezca, su efecto va a ser más lento o voy a poder detenerla a tiempo”. A esto, Paola Riveros agrega que “las personas que hacen rehabilitación tienen una mejor calidad de vida. Hay estudios -que nosotros les compartimos a los pacientes como información- referentes a la importancia de hacer ejercicios todos los días, pero no cualquier ejercicio, tiene que ser un ejercicio ligado con el área emotiva, que te haga feliz, porque si haces un ejercicio obligado que no te gusta, no te sirve”.

¿Cómo se involucra la felicidad y el ejercicio?

En esto la Directora de Rehabilitación de CENPAR es enfática, “uno se pregunta biológicamente ¿qué tienen que ver el ejercicio y la felicidad? Y claro que tienen relación. El Parkinson se produce por la disminución de un químico llamado Dopamina. La Dopamina controla músculos y emociones, entonces si la Dopamina baja, mis músculos no trabajan bien, por lo tanto, se adelgazan, pierden fuerza, coordinación y a su vez mis emociones se desequilibran. ¿Entonces como logro equilibrarla y aumentar la fuerza? Con ejercicios que me hagan feliz”.

Por eso, en lo que a ejercicio se refiere, es importante realizar rutinas específicas con los pacientes para que fortalezcan musculatura y ganen movilidad. Esta rutina debe ser de agrado del paciente para potenciar al máximo sus capacidades de cara a la rehabilitación. En este punto es necesario saber que lo que hace feliz a una persona, no necesariamente hace feliz a otra, por lo que el diseño de rutinas de ejercicios personalizadas para cada paciente es de especial relevancia.

Es tal la relevancia que adquiere la felicidad dentro de la ejercitación, que la especialista comenta que, en Cenpar, por ejemplo, los pacientes eligen qué música escuchar al momento de realizar las rutinas para lograr un ambiente en el que se sientan aún más a gusto.

Lo recomendable es que estas rutinas sean replicadas en las casas para no perder los avances, pero también, disfrutar de otras actividades que generen actividad y placer, como una buena caminata, una sesión de baile, o un paseo en moto, como Andrés Vial, quien dice que “andaré en mi Vespa hasta que más pueda”.

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