Un error que puede complicar el tratamiento de la enfermedad que, con una atención adecuada, puede superarse con éxito.

“Observo cómo la luz ingresa a la habitación a través de la ventana. Anhelas vivir, reír y disfrutar como los demás”. Con estas palabras, Angélica Espinoza recordó el período de depresión por el que atravesó a causa de un duelo.

Tras recibir apoyo especializado, la mujer volvió a encontrar el sentido de la vida, sus hijos y familia, logrando superar esa etapa. Angélica fue una de las 2.163 mujeres que en el año 2017 ingresó al programa de Salud Mental en Atención Primaria de Salud (APS) de la región con diagnóstico de depresión moderada, patología que desde el 2006 se encuentra incluida en las Garantías Explícitas de Salud (GES), lo cual permitió que la joven pudiese atenderse bajo los beneficios que la Ley establece para afiliados a Fonasa o Isapres. Para el Maule este es un tema no menor, por cuanto las cifras demuestran que es la segunda región del país con mayor tasa de personas con depresión.

¿QUÉ ES?

La depresión es una enfermedad más común de lo que se piensa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 350 millones de personas la padecen, en su mayoría entre los 15 y 45 años de edad. Las cifras de prevalencia están entre el 9% y el 12% de la población mundial.

La encargada del área de Psiquiatría de la Escuela de Medicina Universidad de Talca (UTALCA), Verónica Vitriol, definió la depresión como una enfermedad que se caracteriza por la falta de ánimo, energía y pérdida de la capacidad de disfrutar. La especialista indicó que la enfermedad es la segunda causa de años perdidos por discapacidad en las mujeres, las que suelen redoblar el número de casos a comparación de los hombres.

En cuanto a los elementos que la originan, explicó que “destacamos la presencia de historias y factores adversos durante la infancia, experiencias traumáticas tales como abandono, castigo físico y abuso sexual. Estos dos últimos elementos de riesgo están asociados a la depresión de mayor severidad y peor evolución. Según un estudio reciente del ministerio de Salud (Minsal), un 25% de las mujeres refiere síntomas depresivos en el país, lo cual supera el promedio mundial”, dijo.

NEGACIÓN

Si bien la depresión es una de las enfermedades más frecuentes entre la población, se suele cuestionar a quienes la sufren, prejuicios que llevan a algunas personas a “negar” que son víctimas de ella, situación que a la larga puede agravar la patología.

En cuanto al por qué se genera esa percepción negativa respecto de quienes enfrentan este padecimiento, el profesor Moyano lo atribuyó al “exitismo” que caracteriza a la sociedad.

“El valor o reconocimiento personal está dado por la declaración de éxito, dinero posición o poder máximos posibles, bienestar y felicidad. Luego, las personas que se declaran tristes, solas, inconformes o vacías recibirán más probablemente menos atención positiva de parte de los demás”, reflexionó.

DIAGNÓSTICO

Según los criterios establecidos por el Minsal, para realizar un diagnóstico de depresión debe registrarse una disminución o pérdida de interés o capacidad de sentir placer en todas las actividades que realice por un período no inferior a las dos semanas.

Asimismo, debe observarse la presencia de tres o más de los siguientes síntomas: alteración significativa del apetito, ideación suicida, alteraciones significativas de sueño, agitación psicomotora o enlentecimiento motor, fatiga o pérdida de energía, sentimiento de inutilidad o culpa y disminución de la concentración.

Por desconocimiento, muchas personas asocian la depresión con lo que algunos denominan “un bajón de ánimo”. Según el académico de la Facultad de Psicología de la UTALCA, Emilio Moyano, la brecha entre ambos conceptos es amplia. “La depresión es un trastorno del estado de ánimo bajo duradero, acompañado por fuertes sentimientos de minusvalía, de depreciación personal, de creencias y evaluaciones de que el presente es negativo u hostil, y que el futuro será aún peor.

Es un trastorno permanente que para ser adecuadamente diagnosticado y tratado se requiere psicólogo, psiquiatra o eventualmente ambos. Una mala ‘onda’ o baja de ánimo ocasional y, especialmente, con causas puntuales precisables es parte de la vida normal”, precisó.

En ese sentido, la doctora Verónica Vitriol consideró que “hay que hacer diagnóstico diferencial entre depresión y síntomas adoptivos de la depresión, que son bajones de ánimo asociados a los dolores o frustraciones de la vida debido a la respuesta natural humana frente a situaciones de dolor o perdida. En este caso, no comprometen en general el funcionamiento adaptativo de la persona”.​

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