En la Región del Maule un joven periodista disfrutaba de una tradición familiar cerca de la costa de Constitución, cuando una ola de cerca de 14 metros los azotó. Este martes, ese profesional de las comunicaciones comenzó una intensa búsqueda para hallar a las personas que lo ayudaron aquella noche, y que permitieron que hoy pueda contar con detalles su experiencia.

Cristofer Espinoza cada año, desde que nació, iba con toda su familia a acampar a un islote ubicado a 200 metros cruzando el río Maule, debajo del puente Cardenal Raúl Silva Henríquez. Ese año no iba a ser la excepción. Habían llegado la noche del 31 de diciembre al lugar y ese 27 de febrero estaban preparando la celebración del fin del verano cuando fue el potente sismo.

El terremoto sorprendió al periodista junto a su polola de aquella época y al centenar de familiares de forma violenta, lo que generó la desesperación de quienes se encontraban en el lugar. “Después del terremoto fue solamente caos, muy pocos logramos mantener la calma”, comentó Cristofer en exclusiva a Página 7.

Cuando comenzaron a llegar las primeras olas, Espinoza y su padrino subieron a 70 personas, entre ellas su pareja, en un bote a motor que tenían para llevarlas a un punto más seguro.

“Quedamos veintiuno en la isla, murieron ocho, vivimos trece, dentro de ellos mis hermanos chicos que los pude subir a los árboles, una prima que estaba embarazada que también la pude subir a los árboles y bueno, en ese grupo murieron de mi familia directa dos tíos que eran de Curicó, una tía que yo había subido al bote y que se bajó porque le dio miedo, no apareció nunca más”.

Pasaron 20 minutos desde que el bote se fue a tierras más seguras cuando una ola de 14 metros de altura tumbó a quienes quedaban en el islote. Cristofer fue arrastrado por la marea, y peor aún, no le permitía salir a la superficie.

Su lucha era en vano, por más que se esforzaba la intensidad de la corriente le impedía salir a flote. Fue en ese momento que decidió entregarse y dejar de batallar.

“Me estaba ahogando, me vi fuera de mi cuerpo, cuando me entregué abrí los brazos y en ese momento pasó un tronco por debajo del agua que tenía una rama y no sé dónde habrá chocado que se paró el tronco, y ahí me logró sacar a flote”.

Una vez en la superficie Cristofer nadó por cerca de tres horas. “En ese recorrido vi muchas cosas, vi gente muerta, casas flotando, barcos que pasaban por arriba mío, yo me tuve que sumergir, se me enterraron unos palos como lanzas en el pecho, en la pierna, me costaba nadar”.

Recién a las siete y media de la mañana pudo salir a tierra firme. Tras caminar unos kilómetros por un sendero rural se encontró con un grupo de personas (unos santiaguinos) que lo secaron, le dieron abrigo además de una pastilla para los nervios debido al estado en que se hallaba.

Al amanecer estas mismas personas lo llevaron hasta el puente que durante años fue un punto de encuentro con su familia. Ahí estaban dos parientes que le informaron que de todo el grupo dos se encontraban desaparecidos.

A eso de las nueve de la mañana finalmente pudo reencontrarse con su familia y pareja, quienes no creían que había sobrevivido. “Nadie creía primero que yo estaba vivo, porque había pasado mucho rato”, comentó.

Pasaron tres duros días en uno de los cerros del sector (por miedo a que otra ola los alcanzara), para luego bajar a sus casas intentando retomar sus vidas.

Este martes, Cristofer publicó en el muro de su cuenta de Facebook un mensaje en el cual pide ayuda a sus contactos para encontrar a esas personas que lo asistieron aquella noche.

Su idea es poder recordar cada detalle de lo que pasó ese 27 de febrero para así poder terminar su libro “Reconstrucción del alma tras el tsunami, Relato de un sobreviviente en Constitución”, el que ya comenzó a escribir.

Respecto a la búsqueda Espinoza nos contó que si bien ha tenido acercamientos, aún no tiene contacto con nadie. Sólo sabe que había dos grupos, uno fue el de los santiaguinos que lo asistieron y dejaron en el puente junto a sus parientes, y el otro, unos vecinos con los cuales no había hablado nunca pero que le han ayudado a recordar lo sucedido. Su prioridad es hablar con los capitalinos ya que ellos saben qué pasó desde el momento que salió del mar hasta que llegó al puente.

La publicación del ahora feliz padre ha sido compartida cientos de veces en Facebook y espera le sirva para hallar pronto a esas solidarias personas.

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