Una de las consecuencias más nefastas para la protección del suelo es la tala indiscriminada de bosques, seguida de procesos de colonización intensiva, explicó el especialista de la Universidad de Antoquia, Colombia, Mauricio Alviar, en una presentación que realizó en la Universidad de Talca.

Su charla formó parte de las actividades del Programa de Adaptación de la Agricultura al Cambio Climático, que desarrolla esta Casa de Estudios, y del proyecto Higher Education Partnership, que coordina en Chile el académico de la Facultad de Ciencias Agrarias, José Díaz.

Alviar en especial se refirió al impacto que suele producirse cuando hay erosión y escorrentías. Observó que la existencia de una agricultura limpia, es decir, cultivos sin ninguna protección sostenible, genera más erosión. Se refirió en particular al estudio de una cuenca específica en Colombia, caracterizada por altas pendientes y un nivel de lluvias muy significativo por ser un país tropical. “Esa combinación de lluvias, pendientes y tipo del suelo, genera los distintos niveles de erosión, los cuales son mayores en la agricultura y de menor impacto donde existe cobertura vegetal, ya sea natural o plantada”, precisó.

Agregó que la deforestación intensiva trae consecuencias nefastas, sobre todo si ocurre en pendientes altas y el impacto es mayor cuando caen lluvias intensas y de corta duración, porque cuando no hay una capa protectora vegetal, el agua se lleva todo lo que encuentra a su paso, comenzando por los nutrientes del suelo.

“Uno de los aspectos interesantes del trabajo es mostrar cómo debiera hacerse un uso óptimo del suelo para evitar estos impactos ambientales en términos de erosión, que comprometen los ingresos de los productores en el mediano y largo plazo”, manifestó.

En opinión del académico colombiano, una recomendación general para evitar es proteger las cuencas hidrográficas, lo que requiere de programas del estado con subsidios y asistencia técnica y educación para los productores.

Deja un comentario

Deja un comentario