Especialistas chilenos e internacionales indagan un eventual efecto del estrés que sienten las mujeres embarazadas en medio de la pandemia del coronavirus en el desarrollo neurológico de sus bebés.

El director del Centro de Investigación e Innovación Biomédica de la U. de los Andes, Federico Bátiz, lidera un estudio -beneficiado por el Fondo para Proyectos de Investigación Científica sobre Covid-19-, y que impulsa la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, para determinar el impacto de esta crisis en la salud mental de esas mujeres, su interacción con el lactante por nacer y su futuro desarrollo.

El doctor explicó a El Mercurio que el grupo sujeto a análisis es «particularmente vulnerable, porque el embarazo es un período que genera estrés y las hace más susceptibles a todos los cambios emocionales que ahora estamos viviendo».

Su equipo comenzará a aproximarse a mujeres que se atienden en la Clínica Dávila, el Hospital Sótero del Río y el Hospital Clínico de Magallanes esta semana, y espera reunir a 200 de ellas para someterlas a evaluaciones de salud y, tras el parto, a un seguimiento y controles junto a los lactantes al mes, tres y seis meses de nacidos, además de analizar muestras del cordón umbilical.

Bátiz participó en un estudio similar tras el terremoto del 27 de febrero de 2010, trabajo que determinó que «el estrés materno, tanto durante el embarazo como en el período perinatal, afecta negativamente el neurodesarrollo de los niños», consigna Cooperativa.

En el caso de los efectos del Covid-19, deben precisar «biomarcadores, clínicos y biológicos, que permitan anticipar potenciales consecuencias del estrés en el neurodesarrollo para generar intervenciones tempranas y dirigidas».

Mientras que la Universidad Nacional de Singapur pretende replicar este proyecto en su país, en Europa existe un símil desde la española Universidad Loyola, que involucrará a alrededor de 9 mil mujeres de 12 naciones.

Soluciones caseras

El especialista en psiquiatría perinatal de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, Enrique Jadresic, advirtió en el matutino que cualquier daño ocurrido en el primer año de vida del pequeño «es difícil de revertir, pero no imposible». Para evitar cualquier afectación, lo ideal es generar un ambiente pre y posnatal favorable, por ejemplo, fijando objetivos cotidianos alcanzables a diario y estableciendo rutinas.

Esto debería ser complementado con meditación, ejercicios físicos o de respiración. Además, es clave no interrumpir los controles con el médico -por el canal en que esté disponible en medio del distanciamiento-, además de construir redes de apoyo a partir de familiares o amigos.

A la espera del estudio encabezado por Bátiz, otros numerosos análisis han determinado que un vínculo seguro entre la progenitora y el bebé modula el desarrollo cerebral y neuroendocrino, y otorga protección frente al estrés y las enfermedades, apuntando, por ejemplo, el efecto neurotóxico del cortisol -hormona del estrés- sobre el desarrollo neuroendocrino infantil.

Por tanto, el Grupo de Trabajo en Salud Mental Perinatal -al que pertenece Jadresic- de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía ha solicitado que se extienda el permiso parental hasta al menos el primer año de vida del bebé, y mientras dure el estado de catástrofe.

Deja un comentario

Deja un comentario