Un total de 16.100 hectáreas han sido quemadas en Chile en lo que va de verano, lo que supone un incremento del 245 por ciento con respecto al mismo periodo del año pasado, una situación que el Gobierno achacó este lunes a un aumento «importante» de los incendios intencionados.

«Hay serias sospechas de que este año tenemos el doble de intencionalidad de lo que hemos tenido en el resto de los años», dijo en rueda de prensa el ministro de Agricultura, Antonio Walker.

Las regiones más afectadas por el fuego son el Maule y Valparaíso, donde los incendios han aumentado con respecto a 2018 un 800 por ciento y un 645 por ciento, respectivamente, explicó el ministro y consigna Cooperativa.

«Nos hemos propuesto encontrar a las personas que causan incendios intencionalmente y hacer valer todo el rigor de la ley», agregó, tras reunirse con el fiscal general, Jorge Abbot, con el que acordó destinar inspectores especiales a esas regiones y al Biobío.

El último gran incendio tuvo lugar en Nochebuena en los cerros Rocuant y San Roque de Valparaíso. Las llamas consumieron cerca de 150 hectáreas y 274 viviendas de madera y lata, pero no se registraron ni heridos ni víctimas fatales.

La Fiscalía se encuentra investigando los hechos, pero las autoridades sospechan que podría haber sido intencionado, después de que circulara un video en las redes sociales de los presuntos autores adentrándose en una camioneta blanca en la zona donde comenzó el fuego.

El propio Presidente Sebastián Piñera, durante una visita a Valparaíso, dijo el pasado jueves que hay «evidencias» de que el incendio fue provocado y anunció un paquete de ayudas para los damnificados.

«Estamos haciendo todo lo posible para no (volver a) tener esta desgracia que acabamos de ver en Valparaíso, que puedo haber sido un incendio como el año 2014, donde perdimos a 15 perdonas y más de 3.000 viviendas», lamentó Walker.

«Cada chileno este año tiene que ser un brigadista», añadió.

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