El académico de la Universidad de Talca (UTAL), Freddy Mora, lleva 14 años trabajando con una innovadora metodología que permite identificar qué especie de eucaliptus crece de mejor forma en áreas afectadas por la sequía en el norte chico del país. Estudio que bien podría replicarse en la Región del Maule, cada vez más amenazada por el estrés hídrico.

El año 2000 el Instituto de Investigación Forestal (INFOR), organismo de dependiente del Ministerio de Agricultura, decidió instalar diversas especies de eucaliptus en predios de pequeños agricultores asentados en zonas aledañas a la localidad de Los Vilos, en la Región de Coquimbo, con el objetivo de identificar qué tipo se adaptaba de mejor forma al norte chico, una zona de frecuentes sequías.

Los resultados revelaron que el Eucalyptus cladocalyx fue quien mejor se comportaba en estas condiciones. Traída directamente desde Australia, esta especie pudo crecer con total normalidad sin la necesidad de recibir agua, tal como lo comenta el académico de la Universidad de Talca (UTAL), Freddy Mora, quien durante la fecha de este estudio trabajaba en la Universidad de Concepción (UDEC).

“Con el INFOR introdujimos una diversidad de eucaliptus. Se crearon convenios con pequeños agricultores de la zona y resultó que el Eucalyptus cladocalyx fue quien mejor creció en condiciones de estrés hídrico o aridez. Hoy tienen 13 años de vida y han demostrado como principales virtudes el que su miel es de muy buena calidad, al no solidificarse o cristalizarse. Y también tiene un plus maderero, ya que se pueden vender como postes y polines”, señala Mora.

El académico agrega que esta investigación dio cuenta de la unión posible entre los ámbitos forestal, apícola y social. En otras palabras, que la forestación de zonas no ocupadas puede no sólo dar vida al suelo, sino también desarrollar otras actividades productivas en zonas con considerables dificultades aproblemadas por sus inhóspitas condiciones climáticas.

De ahí en más, Mora ha realizado diversas investigaciones relacionadas al tema. La última fue a través de un Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt) presentado el 2013 por el Instituto de Ciencias Biológicas de la UTAL, donde además trabaja con Raúl Herrera, de la misma casa de estudios, y con Eduardo Ruiz, de la UDEC, ambos en calidad de co-investigadores.

Sobre la investigación, Herrera señala que “esperamos identificar aquellos elementos genéticos que presenten correlación con la capacidad de la especie de tolerar ambientes con menor disponibilidad de agua y que además incluya características de calidad como crecimiento y rectitud de fuste. Estamos trabajando en determinar la transferibilidad de marcadores genéticos en la especie eucaliptus, ello es importante porque nos permite validar la información generada en especies que han sido muy estudiadas como el Eucalyptus globulus y nitens”.

La pregunta es ¿cómo se puede relacionar un estudio hecho a casi 500 kilómetros hacia el norte y que tiene condiciones climáticas distintas a la Región del Maule?

Mora asegura que la principal herramienta es que existe una metodología que permite identificar qué tipo de árbol se adapta de mejor forma a una determinada zona geográfica, por lo que el estudio perfectamente se podría replicar en la zona. Incluso comenta que algunas empresas del Biobío se han contactado con él para replicar la metodología y así hacer frente a la sequía.

“La metodología de estudio que utilizamos es innovadora y puede servir para otras especies de eucaliptus, como el Eucalyptus globulus, que es el que hay en la región principalmente. Este no resiste la sequía, por lo tanto, nosotros podríamos identificar los individuos que puedan ser utilizables en épocas de estrés hídrico”, señala el académico.

Además, Mora recalca que “actualmente la Región del Maule tiene las mismas precipitaciones que tenía Coquimbo hace 30 años. Entonces el recurso forestal de la región cada vez ser va a ver más afectado, lo que hace necesario un mejoramiento genético que permita continuar con la explotación forestal”.

Palabras que comparte el co-investigador Raúl Herrera, quien agrega que “en el Maule tenemos una extensa zona de secano y por lo mismo, seleccionar individuos que se adapten a estas condiciones de crecimiento y no desmerezcan en calidad al momento de cosecha, será una oportunidad para los productores. En este sentido, la diversificación en el uso de especies forestales es una necesidad país”.

Según Mora, determinar qué tipo de especie crece de mejor forma en la zona permitiría incluso abrir un mercado desconocido. Asegura que con las especies de eucaliptus investigadas se pueden elaborar postes y polines, especialmente para la industria vitivinícola. “La madera resiste entre 25 y 30 años sin tener un deterioro relevante, de esa forma pueden presentar un producto mucho más amigable con el medioambiente. Es un área donde las empresas del rubro en Australia nos llevan años de ventaja y Chile en algún momento deberá ingresar para competir de igual a igual con otros mercados competitivos”, asegura.

El estudio

El 2013 Freddy Mora junto a los co-investigadores Raúl Herrera y Eduardo Ruiz, presentaron un proyecto Fondecyt Regular con el propósito de integrar los enfoques de la genética molecular y los métodos convencionales de mejoramiento, lo que permitirá evaluar y seleccionar especies de eucaliptus que mejor se adapten a condiciones ambientales áridas.

Sobre el interés respecto a ese tipo de eucaliptus, Mora aseguró que inicialmente se centraba en la producción de postes y polines, porque la madera que produce es resistente al deterioro y no necesita ser impregnada, práctica que está prohibida en la Unión Europea y Estados Unidos. “También estos polines se utilizan en los sistemas de conducción de vides y los australianos los han incorporado porque les permite tener una producción más amigable con el medio ambiente”, agrega el académico.

Al mismo tiempo, se ha comprobado que algunos árboles presentan ventajas desde el punto de vista mielífero y otros tienen mejor crecimiento. “Hay algunos árboles que responden muy bien en floración con una miel de buena calidad porque no cristaliza, incluso países como Australia se vende como producto orgánico. En general, este eucaliptus ha respondido bien a las bajas temperaturas y ha resistido a la sequía, pero en esas condiciones crecen poco. Algunos responden muy bien en floración para uso apícola. Además, florece desde noviembre a marzo, cuando no hay otras flores”, señala el investigador.
El tema ha cobrado tal relevancia, que los primeros resultados de este proyecto Fondecyt se presentaron a mediados de septiembre en el Congreso de Mejoramiento Genético en Plantas, en Zaragoza, España.

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