El pan es un infaltable en el desayuno o la hora del té, más conocida como “la once”. Incluso, en Chile también se consume en los almuerzos y cenas; y hay gente que lo come como “snack” cada vez que siente hambre.

Empíricamente queda claro que se trata de uno de los alimentos “estrella” en nuestro país, que trasciende a los sectores socioeconómicos. Y cuántitativamente, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) comprobó la fidelidad de los consumidores con este producto, que se puede adquirir en pequeños almacenes y supermercados.

La cifra no es menor: un 96,3% de los hogares de las principales ciudades destinan parte de su presupuesto al consumo de esta masa.

Según tipo de pan, cabe indicar que el 91,5% de los hogares realiza gasto en pan corriente a granel (hallullas, marraquetas, pan francés, batido); el 35,7% en pan especial a granel (pan pita, frica o baguette); y un 26,2% en pan envasado (pan de completo envasado y pan de molde envasado).

Por su parte, según tipo de pan y quintil de ingreso, el gasto promedio mensual realizado por un hogar en pan corriente a granel es de $16.518.

En el primer quintil el monto promedio asciende a $21.859, es decir, es el que más consume y gasta en este alimento a granel y del tipo “corriente” (hallullas, marraquetas).

¿Y el pan más light?

En el caso del pan especial a granel (pan pita, por ejemplo), el gasto promedio que destinan los hogares es de $1.711 mensuales. Los sectores de mayores ingresos destinan más dinero a adquirirlos (por sobre los $2.370). En este grupo también figura el pan frica y el baguette.

En cuanto al pan envasado (de molde o para hacer completos), el gasto promedio es de $1.697, en el cual predomina el gasto que realiza el quinto quintil (el de mayores ingresos); que en promedio es de $3.662, lo que equivale aproximadamente a 6,8 veces los $540 promedio mensual que gasta el primer quintil.

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