Por: Luis Edo.Marqués Silva de Balboa.

Hay cosas que con el tiempo se desgastan y no crecen ni mejoran. La FITAL había quedado desvirtuada de sus orígenes y convertida en un evento popular sin aportes de ninguna especie, otra que una vulgar entretención con pretensiones de ser un hito del desarrollo y el impulso empresarial o cultural de la ciudad.
Fuera del minuto de egolatría de sus dirigentes para traer a la Presidenta de la República a una deslucida ceremonia sin trascendencia alguna, nada más se veía como un aporte.
El litigio entre Fimaule y la Sociedad Agrícola Central es un síntoma del tipo de grandes y devastadores desacuerdos que existen en nuestra comunidad cuando hay problemas de cuentas y situaciones poco claras. No está ausente un tema de preponderancia social y política. Fimaule resolvió optar por el apoyo del Diputado Aguiló, seguramente la Agrícola Central podría hacer con el senado Coloma, y eso no sería una casualidad.
Lo paradojal de todo esto es que esta crisis no tiene porqué ser terminal, sino una gran oportunidad para crear algo nuevo y mejor. En Chino, la misma palabra que significa crisis, acentuada fonéticamente de modo diferente, quiere decir oportunidad. Un idioma con relevancia filosófica.
La Autoridad Regional no desea quedar ausente ante este vacío, y procura hacerle “respiración artificial” a la feria; la solución está en algo nuevo.
Los aspectos del debate legal solo hacen que los bolsillos de los abogados se repleten de dineros, y es lamentable que en el mundo legal de la región no se estimule el arbitraje como una fórmula más pragmática, más rápida y ejecutiva, para este tipo de controversias. Una propuesta que para considerarla, solo se debe entenderla.
También parece elocuente la carencia de autoridades morales capaces de resolver un tema controversial como éste. Las sociedades avanzadas cuentas con esos elementos de reserva ética. Hace poco en una ciudad alemana se produjo un seria disparidad de puntos de vistas legales acerca de la construcción de un gimnasio por parte de una Fundación, en terrenos de otra entidad de tipo gremial que sintió vulnerados sus derechos. El arbitraje del Obispo luterano resolvió el problema.
Los tribunales no son el único medio de resolver divergencias, incluso si son legales.
Nuestra cultura desconoce estos elementos, o al menos no las usa.
Se informa que se habría “apelado” a la Excma. Corte Suprema, lo que es un claro pronunciamiento de la ignorancia del medio escrito talquino, ya que la Corte Suprema no es una instancia de apelación, sino de corrección, de casación y solo cuando en el proceso han habido elocuentes fallas de forma o fondo y se cumplen las normas de admisibilidad que ese tribunal exige.
Sin embargo, reiteramos que es una oportunidad para crear una Exposición Regional con nuevos énfasis y estilo. Una coherente con la realidad actual y con una fuerte participación de Argentina por creer nosotros que ese vínculo es de transcendental relevancia para nosotros, incluso podría hacerse en sociedad con los gremios argentinos, una propuesta que aporta y nos desafía. Son los desafíos los que van moldeando un mejor destino, y no en lamentar un pasado que no ha sido exitoso como fue la FITAL, al final también conocida como la FRITAL, por sus fritangas hediondas y tan poco saludables.

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