Casi a la par del aumento de la esperanza de vida que ha tenido el país durante las últimas décadas, las atenciones médicas y las enfermedades crónicas han incrementado su prevalencia entre los chilenos. Por lo mismo, el consumo constante de fármacos —en muchas ocasiones más de uno cada día— también ha sido exponencial.
La Universidad Andrés Bello —en conjunto con Ipsos— intentó dimensionar el impacto de esta materia en la 10ª Encuesta sobre el Sistema de Salud Chileno. El estudio, realizado de forma presencial en las regiones Metropolitana, Valparaíso y Biobío, abarcó a más de 1.200 personas de entre 18 y 85 años, pertenecientes a todos los sectores socioeconómicos, afiliados a Fonasa y a isapres. La idea era conocer la forma en que perciben distintos ámbitos de la salud.
Este año, por primera vez se implementó todo un capítulo sobre medicamentos, el que arrojó que el gasto de bolsillo mensual de una familia chilena en estos productos —es decir, el desembolso que no es cubierto por los seguros, isapres o Fonasa— es de $59 mil mensuales en promedio. Es decir, una familia gasta $15 mil semanales o cerca de $2 mil pesos cada día.
Para Héctor Sánchez, director del Instituto de Salud Pública de la U. Andrés Bello, ‘somos el país donde está creciendo a mayor velocidad el gasto de bolsillo y la principal variable que explica eso es el gasto en fármacos’. Agrega que ‘tenemos un problema muy importante que no solo se va a resolver con cambios en el marco legislativo, sino que también en la medida que los seguros de salud se atrevan a empezar a cubrir parte de los gastos en fármacos’, consigna EL Mercurio.
Según los resultados de la encuesta, si se analiza el desembolso en medicamentos como porcentaje del ingreso familiar, este fluctúa entre el 7% y el 13%, siendo los hogares con menos ingresos los que destinan la mayor parte de sus rentas.
Algo similar es lo que sucede según la edad de los encuestados: mientras familias cuyos adultos tienen entre 18 y 40 años gastan cerca del 7% de su sueldo en medicamentos, aquellas formadas por segmentos mayores de 61 años superan el 10%, llegando a $63 mil cada mes.
Sánchez recalca que ‘el impacto que tiene el gasto en fármacos para los pensionados es brutal’. Añade que las políticas que buscan bajar los precios de los medicamentos ‘tendrán que ir acompañadas en el futuro de algún grado de cobertura de medicamentos ambulatorios, porque de otra manera mucha gente no va a tener acceso al cuidado de la salud en forma integral’.

El impacto
Los malos hábitos alimentarios de los chilenos, el sedentarismo y la obesidad, sumados a un mayor poder adquisitivo para acceder a tratamientos, también podrían incidir en el alto gasto, según los expertos. De acuerdo con la encuesta, los casos más extremos los concentra el 25% de las familias del país que pagan más de $75 mil mensuales solo en tratamientos.
Enrique Paris, decano de la Facultad de Ciencias de la U. Mayor, asegura que la situación ‘es muy preocupante’, ya que la gente puede dejar de tomar medicamentos que necesita por no poder seguir pagando.
Advierte que es necesario ‘hacer una especie de seguro de medicamentos ambulatorios, en parte quizás pagado por el usuario, pero en su mayoría financiado por el Estado para entregar fármacos de forma gratuita, sobre todo en los grupos más vulnerables’.
Manuel José Irarrázaval, director del Instituto de Políticas Públicas de la U. San Sebastián (Ipsuss), plantea otras medidas que permitirían reducir los precios de los fármacos, como que ‘Cenabast pudiera hacer licitaciones internacionales a las cuales tengan acceso los distribuidores públicos y privados, porque así los pacientes accederían a precios mucho más bajos en las farmacias’.
Sobre la posibilidad de pagar un monto adicional al 7% de cotización de salud, el 51% de los encuestados asegura que está dispuesto. Al respecto, Sánchez afirma que esto demuestra que ‘la gente está consciente de que tiene un gasto excesivo y que quiere traspasar ese riesgo a un seguro’.

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