Por: Luis Edo. Marqués Silva de Balboa

Hace algunos días el Presidente del Partido Socialista de Chile visitó Talca para declararse disponible para ir de Senador por esta tierra.
“Ayer, como guinda de la torta, el diputado Andrade vino a ofrecerse gentilmente como senador por el Maule. Dijo ser de Puente Alto, pero que estaba dispuesto a «sacrificarse». Cuando se le preguntó por la deficiente gestión del Intendente, dijo no ser imparcial en esto, por cuanto Veloso…Era también de Puente Alto.
¿Qué tal?”
Esta fue la reacción escrita de un destacado historiador maulino y dilecto amigo, y sin duda que traduce y representa el sentir de muchos que no se explican por qué se buscan y eligen gente que no conoce la zona, la ciudad, ni su gente.
Este titular no nace de mi creación, proviene de una expresión de un destacado abogado talquino de apellido Donoso con quién hace algunos años compartíamos una tarde en su parcela de Colín, y esta frase me ha quedado impregnada en mi memoria.
Vale decir, hace años que venimos “tragando saliva” al ver cómo se eligen afuerinos como nuestros representantes, y sin duda esto impacta en varios sentidos, uno de los más relevantes es la carencia de convivencia con el político que llega rodeado de un conocimiento estadístico de la zona y la ciudad, y se le conoce por la televisión y los eventos nacionales en los que participa, alguien convencido que su figuración nacional lo hace merecedor de venir representarnos de cualquier forma.
La necesaria generación de líderes locales se verá siempre minimizada por estas imposiciones que nacen de los grandes partidos políticos y desnaturalizan la representatividad democrática de las regiones. Gente con mentalidad nacional no es lo mismo que las personas que nacen, se crían y viven en una comunidad con identidad propia, por mucho que la globalización haga inexistentes las barreras comerciales, pero la cultura y la política son otra cosa.
No cabe duda que los culpables somos quienes elegimos representantes que no nos representan, una verdad de porte de una catedral, y es también en nuestra catedral donde afuerinos que nada tienen que ver en sus costumbres con las nuestras, nos dictan sermones de dudoso respaldo.
La sumatoria de todo esto es el desconcierto de un electorado cada día más perplejo y distante de sus líderes, un ámbito improductivo.
Pedro Opazo Letelier, de Molina, Matías Silva Sepúlveda, de Talca, Guillermo Donoso Vergara, de Talca, Marcelo Urcelay, de Talca, Pedro Pablo Alvarez-Salamanca, de San Clemente, Gustavo Ramírez Vergara, de San Clemente, Rafael Tarud y José Foncea, de Talca, Luis Valentín Ferrada, de Yerbas Buenas, toda gente vinculada a su tierra, a sus ciudades, y a la historia de cada zona que representaron, cuando andaban por las calles, eran saludados por sus compañeros de colegio, gente conocida de toda la vida.
Decir que eso no tiene un valor en política, es desnaturalizar la representatividad natural de las personas.
Don Osvaldo Andrade tiene pleno derecho a que se le ocurra ser Senador por Talca, pero los talquinos tendremos el derecho a elegir a nuestra gente.-

Deja un comentario

Deja un comentario