La gran cantidad de personas asintomáticas, pero contagiadas con COVID-19 podría ser la razón principal de la publicación de datos contradictorios en relación con el número de casos a nivel mundial que han entregado en las últimas semanas, e incluso meses, entidades especializadas y organismos internacionales, según explicó la directora del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Talca, Erika Retamal.

El debate en torno a esto se abrió hace unos días, luego que el director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud, Michael Ryan, indicara que las mejores cifras dan cuenta de que el 10% de la población del mundo ya ha padecido la enfermedad, cantidad muy por sobre lo contabilizado por otras instituciones científicas y académicas. 

“Un factor importante de la diferencia podría ser la gran proporción de asintomáticos que existen en esta enfermedad. Ya sabemos que hay un porcentaje importante de la población que no presenta síntomas y por lo tanto, no se contabiliza en las cifras totales”, indicó Retamal.

La salubrista añadió que otro factor determinante sería la capacidad de testeo que tiene cada país o región, lo que podría subestimar las cifras reales de existencia del COVID-19. “Mientras no exista vacuna, la infección se seguirá propagando, por tanto, la incidencia tenderá a mantenerse y en algunos lugares a aumentar en forma de brotes, cuando las medidas de prevención tiendan a relajarse”, sostuvo la académica de la UTalca.

“Sin vacuna, la inmunidad colectiva se desarrollará gradualmente en la población. Por el momento, lo que sabemos de los estudios de seroprevalencia disponibles, sugieren que una fracción relativamente pequeña de la población ha sido infectada y como esta información varía sustancialmente de una área geográfica a otra, sería sumamente importante que cada territorio, cada región y país, tuviera estos estudios de seroprevalencia”, dijo.

Junto con resaltar que es vital aplicar a la población los estudios de anticuerpos del SARS-CoV-2, precisó que, dada la transmisibilidad del virus, se necesita “de un 60% a 70% de la población con anticuerpos para alcanzar un umbral crítico de inmunidad colectiva para detener la pandemia. La experta agregó que este tema es complejo, por cuanto no se conoce la duración de la inmunidad natural por la infección del Coronavirus. “No sabemos si los anticuerpos duran unos pocos meses o años”, enfatizó.

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