– Con apoyo del Centro de Biotecnología de los Recursos Naturales de la U. Católica del Maule, pequeños agricultores apuestan por recuperar este cultivo milenario de múltiples propiedades beneficiosas para la salud.

Juan Troncoso, del sector San Bernardino de la comuna de Pelarco, apuesta por primera vez al cultivo de Camote, vegetal que si bien era cultivado desde hace más de 8 mil años en toda América Latina, paulatinamente perdió su prestigio en Chile hasta prácticamente desaparecer de los cultivos tradicionales, pero que hoy vuelven a florecer gracias al impulso del Centro de Biotecnología de los Recursos Naturales de la U. Católica del Maule.
Son dos las principales ventajas del Camote, sus enormes beneficios para la salud asociados a su consumo, siendo portador de tocofenoles, vitamina con comprobadas propiedades antioxidantes beneficiosas para el cuidado de la piel, la cicatrización, determinados tipos de cáncer, entre otras; y su fácil adaptación a las condiciones climáticas con capacidad de producción de aproximadamente 20 toneladas por hectárea de cosecha en un periodo de 4 meses.
“La principal característica del Camote es su valor nutricional, su particularidad es su alta cantidad de fibra, capacidad antioxidante, vitaminas y minerales. Las principales vitaminas son pertenecientes al complejo A y B. Dentro de los minerales se encuentran el hierro, calcio, magnesio y manganeso. Y por último, presenta una alta cantidad de fibra soluble y baja concentración de grasas (menor al 0,5%) y 0% de colesterol”, destacó Mauricio Poblete, investigador asociado al laboratorio.
En esa línea, desde el Centro de Biotecnología de los Recursos Naturales de la U. Católica del Maule, liderado por el Dr. Rolando García, y desde el propio Gobierno Regional del Maule se están realizando esfuerzos para recuperar el cultivo de Camote en la zona centro sur del país, partiendo con pequeños agricultores de San Javier, Pelarco, San Clemente y Talca.
“No necesita grandes cantidades de agua, ni suelos especiales, requiere niveles bajos de fertilización y en donde los precios internacionales han ido en aumento. Debido a la falta de información, conocimiento tecnológico y algunos prejuicios, no han retomado este cultivo llegando a tener que importar desde Perú y Argentina para el consumo del mercado nacional”, puntualizó Poblete.
Actualmente, el Camote que es consumido en nuestro país es mayoritariamente importado desde Perú y Argentina para satisfacer la demanda gastronómica, nicho que desde el Maule permitió vender las primeras cosechas del vegetal tanto en Santiago como Talca, quedando el desafío de masificar su consumo en la población, destacaron los investigadores Hugo Pino y Eglis Greck del Laboratorio de Biotecnologías Aplicadas de la UCM.
Laboratorio e invernadero
En primer lugar, los cultivos de Camote son desarrollados en el ambiente controlado en el laboratorio del Parque Científico Tecnológico de la UCM en el Campus San Miguel, donde “se revisan medios de cultivo sólido para multiplicar las plantas de Camote. Son doce variedades las existentes, nueve de ellas en cuarentena bajo evaluación del Servicio Agrícola y Ganadero -SAG- para ser propagadas”, explicó Miguel Berríos, ingeniero forestal, quien agregó que el cultivo “tiene ventajas en cuanto a su rapidez, al multiplicarse y el desarrollo de la planta. Hemos visto que la planta se propaga muy rápidamente tanto in vitro como en terreno”.
Posteriormente, las plantas de Camote son desarrolladas en invernadero, donde “se adaptan del laboratorio In Vitro. El invernadero es un lugar muy importante para cerrar el ciclo y obtener plantas de calidad, permitiéndonos trabajar todo el año”, explicó Eglis Greck, ingeniero agrónomo, quien agregó que el cultivo “tiene propiedades que permiten su manejo a nivel de laboratorio y a nivel de pequeños productores lo que nos facilita continuar la propagación y lograr que este vegetal se incluya nuevamente en la mesa de todos los chilenos”.

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