Óscar Hahn en Conversatorio Cultural de la UTALCA

Sobre su método para la creación y escritura de sus poemas, el Premio Nacional de Literatura y Premio Iberoamericano de Poesía “Pablo Neruda”, contó que los versos le surgen en la mente como fogonazos verbales.

El reconocido poeta chileno Óscar Hahn se mostró convencido de que internet le han hecho un gran favor a la poesía, especialmente a los poetas jóvenes, que hoy encuentran en la red un medio masivo para publicar sus libros. Asimismo, se pronunció sobre el divorcio existente entre los intereses de los estudiantes de enseñanza media y las lecturas que fija el Ministerio de Educación que, a su juicio, les alejan de los libros más que acercarlos a ellos.
Hahn, doctorado en la Universidad de Maryland, y luego profesor de Literatura Hispánica, en la Universidad Estatal de Iowa, fue el invitado al último conversatorio sobre temas y autores literarios. El encuentro, que organizó la Dirección de Extensión Cultural – Artística de la Universidad de Talca, se llevó a cabo en la sala “Emma Jauch” y la conducción del diálogo estuvo a cargo del periodista José Labarthe.
Aspectos de la obra y de la vida y pensamiento del poeta —también crítico y ensayista— salieron a la luz en esta conversación con el ganador del Premio Nacional de Literatura 2012, también merecedor de innumerables otros reconocimientos. Entre éstos se cuentan el Premio Loewe, que recibió en Madrid en 2014; el premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, en 2011; el Premio Alerce de la Sociedad de Escritores de Chile, en 1961, y el Premio Altazor, en varias oportunidades.
Durante la dictadura, fue detenido en Arica, en cuya sede de la Universidad de Chile estudió Pedagogía. En esa ciudad posteriormente se desempeñó como profesor de Castellano. Tras recuperar su libertad se exilió en Estados Unidos. Uno de sus libros “Mal de amor”, fue prohibido en 1981. Entonces se tejió la leyenda sobre la razón de la censura: uno de sus poemas habría ofendido a la Virgen María. “Fueron especulaciones del Washington Post y de ahí se corrieron. La dictadura nunca dio una razón, y cuando el editor se las pidió, dijeron ‘nosotros no damos razones, damos órdenes’. En realidad no hubo ninguna ofensa y se trataba de un poema de amor de un hombre y una mujer”, afirmó.

Fogonazos
Óscar Hahn ha publicado cerca de 30 libros de poesía. En sus obras, los especialistas destacan aspectos como el uso de la intertextualidad, expresada en crónicas periodísticas, hechos históricos, y diálogo con autores y obras de la literatura universal. Uno de sus métodos para escribir poesía, según relató, es no tener método. “No tengo un plan determinado, me salen los temas solos. Los versos me surgen en la mente como fogonazos verbales. Yo les llamo apariciones y ocurren en cualquier parte o en cualquier momento”, comentó.
Contó también que rápidamente tiene que escribir esas apariciones, que pueden permanecer durante mucho tiempo en un papel, sin que surjan en su mente nuevos elementos para completar el poema.

Poesía en Internet
Contrariamente a lo que muchos puedan opinar, el poeta, de 77 años, está convencido de que en la sociedad actual sigue habiendo cabida para la poesía y es falso que corra el riesgo de desaparecer. “Internet y recursos como los blogs y las páginas web, juegan a favor de la poesía, Uno se mete a internet y encuentra libros enteros de poemas, sobre todo de jóvenes. Antes si no era el libro impreso, si no había una editorial detrás, eso era imposible, pero ahora cualquier chico publica su libro ahí y tiene 10 mil personas leyéndolo”, manifestó.
Con entusiasmo, aseguró que la poesía ha sido el género más favorecido con la masificación de internet, “porque como el poema cabe en una página, es fácil leerlo. Es un poco más difícil para una persona leer una novela completa en una pantalla”.
Por otra parte, en su doble condición de pedagogo y escritor, Óscar Hahn da a conocer su opinión respecto a lo que debería hacerse para encantar a los niños y jóvenes con los libros. “Lo primero que hay que hacer es ver cuáles son los intereses de los jóvenes y de los niños y a partir de ahí ver las listas de lectura con ellos. No hay que imponerles desde arriba, desde el Ministerio de Educación, por personas mayores que no tienen ningún vínculo con los chicos ni con las tecnologías actuales ciertos libros porque son llamados clásicos”, recalcó.
Según su apreciación, falta que quienes formulan los planes de estudio se reúnan con los estudiantes, “que les pregunten, conversen con ellos sobre lo que les interesa y entonces se podrán recuperar muchos lectores”. En este aspecto, sostuvo que hay un divorcio total y acotó que suele ponerse “mucho énfasis en cosas técnicas, en teoría literaria e instrumentos que a la larga alejan a los jóvenes de las lecturas, y a lo que tiene que propender la enseñanza media es a despertar el amor a la lectura”.

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