Una de las tareas más importantes y a la vez menos conocidas del Hospital de Curicó es la que realiza el personal de Lavandería, quienes se encargan de lavar cerca de una tonelada de ropa sucia al día, para luego secarla, doblarla y entregarla limpia a los servicios de hospitalización.

Nieves Gutiérrez lleva 30 años en el hospital y 10 de ellos en el servicio de Lavandería. “Es un área muy complicada, mi labor es doblar la ropa y los que se encargan de ir a buscarla son los jóvenes, que también manipulan las máquinas de lavado y las máquinas secadoras”.

Respecto a los difíciles meses de pandemia que han debido enfrentar en su trabajo, la señora Nieves comenta que “el cansancio es grande, pero lo que nos hace seguir es el hecho de que estamos logrando darle la vuelta de mano a esta contaminación tan grande que tenemos en nuestro país”.

Sobre el significado de su trabajo Nieves asegura que “detrás de esto hay vidas que dependen de la ropa limpia que entregamos, porque si hacemos un trabajo mal hecho va a haber más contaminación y eso sería terrible”. Emocionada y orgullosa sentenció, “tengo una familia maravillosa, tengo a mi hijo que es mi gran tesoro, que es el que siempre está apoyándome en todo”.

Respecto al funcionamiento del servicio, su Jefe Rafael Valenzuela explicó que “rescatamos la ropa de las unidades, la lavamos, la doblamos y entregamos. Nuestra función es muy importante para los pabellones, dado que disponemos la ropa clínica que se utiliza, incluso paños para protección de equipos, producimos 23 toneladas de ropa al mes, entre ropa de cama, sábanas, ropa verde de pabellón, ropa especial y compresas”.

Por su parte Roberto Aguilera, auxiliar del servicio, debe junto a sus compañeros operar las máquinas de lavado y secado, además de ir a las unidades a retirar el material. Respecto a sus sentimientos durante la crisis sanitaria, Roberto confiesa que “tiende uno a tener un poco de miedo, pero al fin y al cabo hay que hacer el trabajo por la gente y por nosotros también”.

Sobre las medidas de protección, describe que “vamos con todos nuestros implementos, como mascarillas, pecheras, escudos faciales. Es un poco difícil el trabajo porque la familia se asusta, pero se toman todas las medidas, uno llega a la casa y dejamos los zapatos afuera, además desde acá nos vamos duchados”. 

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