Sus ganas del esfuerzo individual por lograr la gloria fueron las principales llaves que tuvo el maulino Brayan Díaz Miño para mantener sobre sus hombros 146 kilos de la pesa en la gran final de la Halterofilia disputada en el Gimnasio del Centro de Entrenamiento Olímpico en la comuna de Ñuñoa.

El envión era la gran y última oportunidad que el joven deportista tenía para subir al pódium de los vencedores. Pidió la pesa de los 136 kilos y los respondió con 3 banderas blancas. Subió la palaqueta a los 141 kilos y el silencio invadió el recinto por lo osado de la petición y Brayan Díaz los volvió a levantar como “una pluma”.

Hasta que llegó el “gran momento” de la jornada que definía su opción de ir por la preciada medalla de Oro. Lanzó sus pretensiones a los 145 kilos, sin embargo… echó pie atrás y pidió 1 kilo más, es decir, levantar 146 kilos que, de lograrlos, lo mantendrían en la lucha contra los contendores de las Regiones de O´Higgins y Coquimbo que intentaban lo mismo.

Ambos rivales no soportaron el gran peso, pero sí Brayan Díaz que se presentó a los Juegos para acumular experiencia y se llevó el ORO tras sostener sobre su humanidad esos 146 kilos, algo así como… dos personas sobre sus manos.

En vestuarios, el deportista dijo estar “muy contento. Muy feliz. Lo di todo y ahora a seguir dándole porque esto recién comienza”.Su rostro expresaba tranquilidad y una satisfacción contenida. Reconoció haber llegado con gran confianza a los Juegos Nacionales “en el envión había andado bien desde los entrenamientos. Me sentía mucho más seguro que en el arranque, así que ahí ya iba más fuerte. Era el todo o nada”, contó con admirable serenidad.

La concentración de la mente sobre el peso fue fundamental para haber obtenido este éxito deportivo, indicó el flamante campeón nacional de la Halterofilia “estaba medio mareado, pero las ganas de salir 1° fueron mayores, así que muy feliz. Se lo dedico a mi familia, a mi entrenador Juan Iturriaga y a toda mi región”.

Al Oro en el envión, el talquino Brayan Díaz le sumó la Plata en el total olímpico de las pruebas reglamentarias. Sumó 112 kilos en el arranque y 146 kilos en el envión, acumulando 258 kilos de peso que le permitió colgarse una segunda presea.

 

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