Realizar actividad física al menos 30 minutos -fuera del horario de trabajo- tres veces por semana, es lo que necesita una persona para no ser considerada sedentaria, según explicó un panel compuesto por académicos de la Escuela de Kinesiología de la Universidad de Talca; Pablo Troncoso, Jessica Espinoza, Carmen Zambrano y Viviana Estrada.

“Algunas publicaciones han definido como sedentario a las personas que gastan en actividades de tiempo libre menos del 10% de la energía total utilizada en la actividad física diaria, es decir 150 kl/cal (kilocalorías). En la práctica implica un ejercicio que equivale a 30 minutos de caminata diaria todos los días de la semana”, plantearon los docentes.

Los docentes explicaron que el ejercicio físico constituye un factor protector en la salud de las personas -de todos los grupos etarios-, en particular considerando que el cuerpo humano está hecho para moverse.

“El sedentarismo en sí mismo no se podría considerar como enfermedad sino más bien un factor que favorece de forma importante la aparición de condicionantes en la manifestación de enfermedades crónicas no trasmisibles como obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, músculo-esqueléticos y algunos tipos de cáncer, así como una importante consecuencia a nivel mental y emocional”, precisaron.

EN CASA O LA OFICINA
Ya sea en la oficina o en la casa, muchas personas se mantienen varias horas al día en movimiento. En cuanto a si ese tipo de actividad sirve para entrar en la categoría de “activo” y no “sedentario”, los docentes señalaron que “el efecto clave está en directa relación con la cantidad de energía consumida al realizarlo”.

“En este sentido el oficinista o dueña de casa serían considerados activos si sus actividades superan un gasto mínimo de 150 kilo calorías diarios, situación difícil de medir en la vida diaria, por lo tanto el indicador de caminar 30 minutos diarios es una recomendación que asegura lo indicado anteriormente”, explicaron.

Los especialistas advirtieron que pese a los esfuerzos que se han realizado crear conciencia en la población a través de campañas, instalación de plazas saludables, programas de salud, “no han tenido el efecto esperado”.

“El ambiente social y laboral condiciona a veces desfavorablemente la práctica regular de ejercicio y hábitos alimenticios inadecuados. En el caso de los niños ha disminuido el juego en espacio abierto y aumentado los tiempos de juego asociado a la tecnología, un hábito que favorece el sedentarismo; en lo social, por ejemplo el temor ciudadano a mermado el juego espontáneo en la calle con el vecindario”, reflexionaron.

En este contexto, los docentes aconsejaron aprovechar las actividades propias del entorno en que se desenvuelven las personas para aumentar su gasto energético.

“Por ejemplo, utilizar escaleras en vez de ascensor, disminuir uso de vehículo, bajar una o dos cuadras antes en el transporte público del lugar a donde se dirige, utilizar la bicicleta como medio de transporte algunos días de la semana, lo importante es crear conciencia en la familia, el trabajo, que pequeños cambios de hábitos van a minimizar esta condición que impacta en la salud en general”, subrayaron.

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