Familias de pacientes fallecidos por cáncer, se reunieron en una jornada terapéutica organizada en conjunto por el Plan de Oncología de la U. Católica de Maule, el Hospital Regional de Talca y la Corporación Ven y Ayúdame.
Al morir un ser querido se viven una serie de cambios y emociones al interior de una familia, se trata de un período en que quienes pierden a un cercano requieren de mayor contención, pero que habitualmente enfrentan solos. Esa inquietud motivó la organización de jornada que reunió en la U. Católica del Maule y cerca de un centenar de familias de pacientes fallecidos por cáncer en la región, con la finalidad de brindarles un espacio de apoyo: “Queremos motivarlos a tener una visión más positiva después de la pérdida de un ser querido, que compartan con otros que viven lo mismo, en un día para conectarse a través de una actividad terapéutica, porque es evidente que hay una gran necesidad de trabajar el duelo y entregarles las herramientas para hacer algo con eso”, explicó Camila Puga, psico-oncóloga del Hospital Regional de Talca.
La actividad, que formará parte de una serie de talleres, convocó a quienes sienten que tras esta pérdida, no pueden retomar algún aspecto de su vida, personal, social o espiritual, por lo que estas reuniones les enseñan a vivir con la ausencia de esa persona, “es muy relevante preocuparse de la familia, porque el enfermo termina su tratamiento en el hospital, pero queda un grupo de gente dañada de la que hay que hacerse y darles compañía”, señaló Pilar Vicuña, directora de la Corporación Ven y Ayúdame que ayuda a pacientes de escasos recursos del Hospital.
La jornada se inició con el testimonio de la Familia Monge Márquez quienes plasmaron en el libro “Al otro lado del camino”, sus vivencias en torno al tratamiento y muerte de su hija por cáncer. Luego, durante la tarde, en un ambiente al aire libre junto, a la gruta detrás de la biblioteca, y apoyados por las profesionales del Hospital Regional de Talca y estudiantes de la Escuela de Psicología de la UCM, integrantes del programa de Formación de Talentos en Oncología, se reunieron para expresar sus sentimientos por medio de la convivencia grupal, donde se profundizaron aspectos como la culpa, la tristeza o el dolor, para después trabajar en un proceso de aceptación, “ha sido una gran experiencia, muy sanadora, porque tenemos la instancia de hablar de lo que nos pasa, de la pena, de acordarnos de las alegrías, de las tristezas y el hablar con personas que están sintiendo los mismo, porque la pena nunca se quita, pero si se aprende a vivir con ella y esta instancia nos entrega las herramientas para poder seguir adelante con nuestra vida”, señaló María José Olivares, madre de Nicolás Manríquez, fallecido hace 2 meses de leucemia.
Así, se espera que estas familias a través de estos talleres logren afrontar su dolor y adquirir las destrezas necesarias para terminar el duelo en su debido tiempo y seguir el funcionamiento normal de sus vidas.

“Este libro le va a servir mucho a otros que están enfrentando una larga enfermedad como el cáncer”

“Al otro lado del camino”, es el título del relato que narra los últimos tres años de vida de Verónica, la hija de Vicente Monge y Verónica Márquez. Escrito por Patricia Arancibia Clavel, reúne entrevistas a la familia y una serie de notas que la joven dejó en libretas y en correos electrónicos. Con sólo 23 años, a Verónica, le diagnosticaron un extraño cáncer que sólo podía ser bien tratado fuera de Chile, por lo que sus padres se fueron con ella a Nueva York. El libro detalla los dos años y medio de lucha que vivió esta familia, “es un libro que nace porque todos lo necesitamos. El cáncer, como cualquier otra enfermedad que muerde y destruye una vida, deja a su paso llagas abiertas, de las que emergen miles de preguntas que no siempre sabemos responder. Fue una experiencia límite que puso a prueba al núcleo duro de nuestra familia”, relata Vicente Monge. El texto fue escrito en primera persona, tal como si la propia Verónica relatara su historia, “este libro le va a servir mucho a otros que están enfrentando una larga enfermedad como el cáncer y para quienes han perdido un hijo. Porque es un libro triste, pero por lo cual conoces a una familia siempre positiva, pese a que la pena nunca se deja de lado, siempre te acompaña, pero que fue capaz de asumir la muerte y mirar hacia adelante”, concluyó Monge.
La publicación, ya está disponible en librerías y en la web de la fundación que la familia Monge-Márquez creó tras la muerte de su hija para acompañar a quienes transitan por su mismo dolor, www.fundacioncamino.cl

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