Mauricio Hernández Norambuena, alias «Comandante Ramiro», se encuentra encarcelado en Chile después de ser extraditado desde Brasil la madrugada de este martes.

Alrededor de las 4.00 horas, Hernández, ex líder del FPMR, llegó vía aérea al Grupo 10 de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) del Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez, en Santiago, y posteriormente fue trasladado bajo completo hermetismo a la Cárcel de Alta Seguridad (CAS).

Hernández Norambuena fue condenado en Chile a dos cadenas perpetuas por el crimen del senador Jaime Guzmán, el fundador de la Unión Demócrata Independiente (UDI) e ideólogo de la dictadura que encabezó Augusto Pinochet (1973-1990), y también por el secuestro de Cristián Edwards, hijo del dueño de El Mercurio, Agustín Edwards.

En 1996, junto a otros miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), huyó en helicóptero de la Cárcel de Alta Seguridad donde purgaba sus condenas.

El paradero del «Comandante Ramiro» fue desconocido hasta que en 2002 fue condenado en Brasil a 30 años de cárcel por el secuestro del publicista Washington Olivetto.

El arribo de Hernández a Chile y su ingreso a la CAS fue confirmado, a las puertas de la cárcel, por el ministro en visita Mario Carroza -quien investigó el asesinato de Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards- luego de visitarlo en el recinto. «Fue notificado de su ingreso», informó el juez.

«Había sido examinado en Brasil, tenía algunos problemas de rodilla pero venía en buenas condiciones. Después fue su identificación y posteriormente fue trasladado acá a la CAS. Estuve revisando el lugar donde iba quedar, en el tercer piso, una celda donde no hay otras personas y con las medidas de seguridad que corresponden», indicó y consigna Cooperativa.

Carroza señaló que lo visitará en la cárcel «para los efectos de hacerle algunas entrevistas,no de los casos que ya se resolvieron, porque él viene a cumplir una condena, sino sobre la fuga sobre todo, que dice relación con qué ocurrió en ese momento».

«Conversamos, le pregunté cuál era su estado de salud, cómo se encontraba, me dijo que bien, que cuando podíamos conversar. Me dijo que iba a descansar, entonces yo le dije que hoy (martes) descansara y que mañana (miércoles) conversaría con él para resolver algunas dudas», añadió Carroza.

¿Habrá o no rebaja en la pena? «Es un tema no resuelto»

Carroza dijo que es un «tema no resuelto» cuál será la pena que tendrá que llegar a cumplir Hernández, quien en un principio fue sentenciado a dos cadenas perpetuas. Sin embargo, Brasil puso en su momento la condición de que las sanciones no superaran los 30 años. Este punto, de hecho, mantuvo «congelada» la extradición del ex frentista, pese a haber sido autorizada en 2004 por la Suprema Corte de Justicia en Brasil.

«Debo recibir los documentos de Brasil, que dice relación con los 30 o 40 años, que es un tema no resuelto todavía», confirmó el ministro.

La defensa de Hernández Norambuena solicitó al ministro en visita Mario Carroza, quien investigó las dos causas en las que está procesado, rebajar las dos condenas que enfrenta en Chile para así respetar el requisito que puso la Justicia brasileña para conceder la extradición.

El ministro de Justicia, Hernán Larraín, confirmó ayer lunes que Brasil extraditaría al ex guerrillero en los próximos días. «Luego de varios años de trabajo hemos venido a informar al presidente de la Corte Suprema y al ministro instructor de la causa (juez), Mario Carroza, que finalmente Brasil va a hacer entrega de Mauricio Hernández Norambuena en conformidad a las normas vigentes», dijo Larraín a los periodistas.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, abordó durante la noche del lunes la extradición. «Es nuestra política cooperar con otros países y no albergar criminales o terroristas», aseveró el mandatario brasileño en un mensaje publicado en redes sociales y que fue firmado por él y por el ministro de Justicia, Sergio Moro.

La familia de Hernández Norambuena difundió este domingo un comunicado en el que denunció que el ex guerrillero fue trasladado el viernes pasado en una «operación silenciosa» de la cárcel donde cumplía condena a dependencias de la Policía Federal en Sao Paulo.

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