Un 44 por ciento de los chilenos reconoció haber subido de peso durante el periodo de confinamiento, según arrojó la «Encuesta de Consumo de alimentos y ansiedad durante la cuarentena por Covid-19 en Iberoamérica», realizada entre abril y la primera semana de mayo en 11 países.

Los 1.722 participantes de todas las regiones del país se sumaron al total de 12 mil personas consultadas también en Argentina, Colombia, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Panamá, Costa Rica, Guatemala, México y España. De la muestra global, un 38,5 por ciento admitió un aumento de peso, según publicó La Tercera.

Volviendo a lo evidenciado en Chile, a las 767 personas que notaron una subida de peso en las primeras semanas de afectación del virus les sigue un 41,8 por ciento (721 personas) que lo habría mantenido, y un 13,7 por ciento (237 personas) que dijo haber visto una disminución.

A nivel latinoamericano, la pastelería casera encabeza la lista de alimentos que aumentaron su consumo, seguida de los chocolates, las frutas y los alimentos fritos. Mientras que en el país está en primer lugar el yogur, luego las papas fritas, los chocolates y la pastelería casera.

La encuesta también arrojó que quienes no comieron frituras en ese periodo (23,9 por ciento) presentan niveles más bajos de ansiedad, mientras que quienes consumieron tres o más porciones a la semana (7,1 por ciento), marcaban entre 26 y 63 puntos en la escala de ansiedad. Asimismo, el 63,5 por ciento del grupo que más consumió frituras reconoció haber aumentado de peso.

Por otro lado, la mayoría de los chilenos comieron más frutas y verduras mantuvo su peso, e incluso un 16,7 por ciento dijo haberlo bajado. Asimismo, el 44 por ciento de los que comieron verduras dos o más veces al día mantuvieron el peso, versus un 62,5 por ciento de quienes no lo hicieron y terminaron subiendo de peso.

El análisis de los expertos

La nutricionista y doctora en Biomedicina, Leslie Landaeta, quien lideró el estudio en Chile, señaló al diario que en la muestra nacional quienes más subieron de peso dijeron haber consumido más frituras y pastelería casera semanalmente, aumentando también las porciones usuales, lo que se vincularía con un incremento de la ansiedad y de la falta de placer o interés (anhedonia), pues «a mayor ansiedad, más falta de placer, entonces se requiere cosas o alimentos más placenteros. Y las frituras y pasteles son más palatables».

De acuerdo a la investigadora de la Universidad de Las Américas, otro indicador relevante es el nivel socioeconómico, pues quienes «decían permanecer a la clase media alta están dentro de los que más se mantuvieron, mientras que los media-baja más subieron y más frituras comieron».

Sin embargo, destacó que a casi dos meses del sondeo «es probable que ahora las personas ya se hayan adaptado, notaron el cambio y se estén preocupando más. Las primeras semanas se disparan los niveles de ansiedad, ahora deberían estár más acostumbradas, ya llevamos casi cuatro meses», consigna Cooperativa.

Por su parte, el doctor en Nutrición y Alimentos Samuel Durán planteó que de los países sondeados, Chile tiene la dieta de peor calidad, «con menos consumo de frutas y alta en alcohol», pues solo un 70 por ciento «llega a la recomendación de cinco porciones de frutas y verduras al día».

Respecto a la alimentación habitual bajo cuarentena, el académico de la Universidad San Sebastián recordó que el aumento de peso se relaciona con un «mayor riesgo de enfermedades crónicas y peor pronóstico en caso de enfermar de Covid-19. Es probable que los que eran pre hipertensos, resistentes a la insulina y obesos, terminen la cuarentena siendo hipertensos, diabéticos y obesos».

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