Actualmente en Chile existen cerca de 18.000 pacientes Enfermos Renales Crónicos (ERC) y sólo el año pasado ingresaron 2.846 pacientes diagnosticados en el país.

El último estudio de la Sociedad Chilena de Nefrología señala que actualmente en Chile existe un aumento progresivo de la Enfermedad Renal Crónica, y se prevé que en los próximos 10 años, estas cifras aumentarán en más de un 12%. Es por esto, que se hace imprescindible para el Estado evaluar las medidas de prevención de esta enfermedad y calcular los costos reales en las prestaciones de las terapias sustitutivas renales.

De los 2.846 nuevos pacientes, un 2.3 % tienen como pagador a las Fuerzas Armadas es decir, 66 pacientes; en ISAPRE GES: 9.6% con 273 pacientes; ISAPRE Libre Elección 9.6 % con 273 pacientes; FONASA Libre Elección 7.3 % con 208 pacientes; y FONASA GES 80% con 2.276 pacientes. La última nos demuestra la gran cantidad de pacientes que se atienden en el sistema público en Chile.

Además, de estos 2.276 pacientes que son FONASA GES, fueron diagnosticados a través de consulta primaria sólo un 20% (455 pacientes) y a través de consulta de urgencia un 80% , es decir, 1.821 pacientes son informados de su enfermedad cuando llegaron a la sala de urgencias, es decir sin muchas más alternativas más que pasar a diálisis.
Existen hoy en día, 3 opciones de tratamiento sustitutivo renal; Trasplante, diálisis peritoneal y hemodiálisis, todas complementarias entre sí, y por las cuales un paciente renal deberá pasar a lo largo de toda su vida. Sin embargo, en la actualidad, existen 147 unidades renales (privados y públicas) que prestan sólo Hemodiálisis y 27 unidades que prestan hemodiálisis y diálisis peritoneal. Y de los 44 hospitales que existen en Chile todos tienen hemodiálisis y sólo 11 diálisis peritoneal.

Sumado a lo anterior, de la totalidad de pacientes ERC en Chile, un 95% fueron derivados a hemodiálisis tanto en centros privados como hospitales, y sólo un 5% a diálisis peritoneal. Siendo la diálisis peritoneal una alternativa tan válida con la hemodiálisis, con menores costos para el Estado y comprobado que ésta mejora en gran porcentaje la calidad de vida de los pacientes.

A pesar de que el bono FONASA tiene un costo menor en hemodiálisis, ($638.321) comparado con el de diálisis peritoneal ($791.814) la primera alternativa tiene costos colaterales que la hacen más cara para el Estado a largo plazo. Como por ejemplo: Sí un paciente es derivado a un centro privado de diálisis, éste le prestará el servicio, pero si el paciente tiene alguna complicación de salud, éste es enviado al hospital de origen de inmediato. En resumen, es el hospital quien se hace cargo de todas las complicaciones de los pacientes. (Esto es comprobable en las bases de licitación de los centros de derivación). Además, uno de los costos colaterales más grandes en Hemodiálisis son los 11.4 días camas mensuales por pacientes y sus causas son: un 23.7% por problemas de accesos vasculares y un 12.8 % por infecciones. Lo cual si el día cama sólo tuviera el valor de $ 100.000, mensualmente aparte del bono FONASA que el Estado paga, también debe financiar cerca de 1.100.000 mensual por paciente. Esto no ocurre con el tratamiento de diálisis peritoneal. Según la Cuenta de Hemodiálisis Crónica en Chile del Dr. Hugo Poblete. Sociedad Chilena de Nefrología., página 31 y 33.

En la actualidad, las comisiones derivadoras de los hospitales, por motivos de falta de capacidad para prestar los tratamientos de diálisis, deriva al 80 % de sus pacientes a centros privados.

Sumado a esto, con el 80% del BONO FONASA, por ejemplo en el tratamiento de diálisis peritoneal, se pagan los costos del servicio, y el 20% restante es utilidad. Esto quiere decir, que el hospital al derivar a sus pacientes a un centro privado, está perdiendo de re invertir el 20 % mensual de cada paciente

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