Comportamiento financiero y salario serían los factores que, a juicio de expertos U. Mayor, incidirían en esta diferencia, la que fue constatada esta semana por un estudio de la Superintendencia de Bancos.

Las brechas de género persisten hoy en varios ámbitos, como la educación, el trabajo y la participación política. Pero un informe de la Superintendencia de Bancos reveló esta semana una disparidad que sería menos evidente: el acceso a productos financieros.
Entre otros resultados, el estudio “Género en el sistema financiero” de la SBIF arrojó que las mujeres poseen, en general, un menor nivel de deuda y morosidad, de manera que por cada $ 100 que deben los hombres, ellas deben $ 59. Dicha estadística puede tener varias interpretaciones y no necesariamente implica una diferencia a favor de las mujeres, como explica el economista y académico de la U. Mayor Samuel Hermosilla.
“Generalmente el sistema financiero presta seis veces la renta en un crédito de consumo. Si a un hombre y a una mujer les prestan las mismas veces su renta, pero uno gana más que el otro, claramente el que gana menos obtendrá un crédito de monto menor que el que gana más”, indica Hermosilla.
De esta forma, si el ingreso de una mujer es de $ 500.000, esta obtendrá un crédito por $ 3.000.000 (sin considerar impuestos y otros gastos).
Siguiendo esa misma lógica, si un hombre tiene un sueldo de $ 700.000, podrá acceder a un préstamo de $ 4.200.000.
“Por lo tanto, puede ser que la mujer se endeuda menos ya que tiene menor capacidad respecto a sus ingresos y no porque no necesite endeudarse”, acota Hermosilla.
De hecho, el reporte sugiere que, si bien el acceso al crédito aumentó 29 puntos entre 2002 y 2016 en el caso de las mujeres, este sigue siendo inferior al de los hombres.
“La participación laboral de la mujer ha ido creciendo y alcanza actualmente a cerca del 50%, pero aún falta llegar a los niveles de 60% que se observa en los países OECD”, recuerda Tomás Flores, economista U. Mayor y ex subsecretario de Economía, al intentar explicar las causas de esta brecha.
Pese a ello, Flores apunta también al comportamiento financiero de los consumidores, señalando que “las mujeres son mejores pagadoras que los hombres, tanto en relación a deudas con el sistema financiero como en el cumplimiento de subsidios de gobierno”.

Créditos hipotecarios
Si bien la deuda promedio de las mujeres es significativamente menor a la de los hombres, su componente habitacional (crédito para la vivienda) es mayor, según indica el estudio de la SBIF. Hermosilla cree que esto se podría deber a que “en los últimos años las mujeres han tomado el rol de ‘jefas de hogar’; por lo tanto, están priorizando la vivienda para su familia más que otros tipos de inversión”. “Y si se suma que están más restringidas al crédito, debido a que ganan menos, es así que claramente priorizaran endeudarse por vivienda que para otras cosas”, agrega.
Tomás Flores, en tanto, considera que “las mujeres poseen una visión más certera sobre el futuro y privilegian la adquisición de una vivienda. Esta proporción ha ido subiendo en la medida que aumenta la participación de la mujer en el mercado del trabajo”.
En términos generales, Flores recuerda que los análisis del Banco Central han detectado “un aumento relevante en el endeudamiento de las familias, lo que en un contexto de un mercado de trabajo débil genera un riesgo creciente para segmento de ingresos medios”.

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