La clase media que usa el auto para ir al trabajo o para llevar los niños al colegio es la más afectada con el impuesto específico al combustible. Sin embargo, ante el aumento de los precios, suprimir esta carga impositiva no resulta fácil porque exige al Estado contar con una fuente alternativa de recursos, según afirmó el economista Arcadio Cerda, académico de la Facultad de Ciencias Empresariales (FACE) de la Universidad de Talca.

El especialista reconoce que este impuesto surgió como medida de emergencia para financiar la reconstrucción de carreteras después del terremoto de 1985, pero como sucedió con el aumento del IVA al 19 por ciento, una vez resuelto el problema por el cual el tributo fue creado, los impuestos se quedan, “dado que las necesidades de la sociedad son crecientes y el costo de mantener un impuesto que era provisorio, es más bajo políticamente que poner un impuesto nuevo para resolver una necesidad”.
Si bien es posible reducir o terminar con una carga tributaria de este tipo, Cerda aseguró que todo depende de contar con una fuente de ingresos alternativa para recuperar el dinero de algún lado. “Es como el presupuesto de una casa; si dejo de ganar un sueldo, alguien va a tener que trabajar más o voy a tener que reducir el gasto. Cuando se están dando beneficios sociales, los impuestos tienden a quedarse”, argumentó.
Precio del cobre
Al observar la situación actual de la economía, sostuvo que no sirve mirar al cobre como ingreso alternativo porque su precio hoy está bajando. “Uno podía decir que tal vez podría ser otro el impuesto, porque el que se aplica a la gasolina es más fuerte que al diesel que usan los transportistas, pero ellos recuperan casi todo el IVA y, entonces, al final de cuentas pagan mucho menos”, señaló.

En su análisis, el profesor Cerda aseveró que también puede considerarse que quienes tienen auto, son clase media alta, que están compensando a la clase más desposeída. “Pero sí la clase media trabajadora, que tiene un auto, es la más perjudicada: no recupera IVA, generalmente usa su auto para ir al trabajo, para llevar los niños al colegio, y lógicamente sale muy dañada”, subrayó.

Por el otro lado, los más beneficiados son, a su juicio, quienes tienen menos ingresos, que reciben distintos subsidios, “pero hay que reconocer también que ha ido mejorando la calidad de vida en nuestra sociedad”.

Otras opciones
Sobre la posibilidad de aplicar un impuesto a las grandes empresas que tienen fuertes ganancias, el académico recalcó que también esta opción puede tener un lado negativo, por cuanto los empresarios podrían desistir de desarrollar nuevos proyectos, lo que finalmente frenaría la generación de más empleo.
En relación a los efectos del alza de los combustibles, Arcadio Cerda indicó que al aumentar el precio del transporte, sube también el de los alimentos, lo que incide negativamente en el poder adquisitivo de las personas y, finalmente, en su bienestar. Según su apreciación, posiblemente el aumento de remuneraciones será insuficiente para compensar la pérdida de poder adquisitivo.

Pese a estas dificultades y al comportamiento que se observa en la economía internacional, aseguró que Chile “no va a ser tocado tan drásticamente”, dado el superávit fiscal asegurado por el actual gobierno y los anteriores para enfrentar las emergencias. A su juicio, tal vez la consecuencia será un crecimiento un poco menor del esperado.

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