Estudio analiza, bajo un enfoque financiero y contable, la evolución de la delincuencia en nuestro país entre los años 1994 y 2014.

Dimensionar cuán grande es el problema del crimen organizado en Chile, es propósito del estudio sobre el costo del delito, realizado por el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Talca, Rodrigo Saens; del cual se desprende como gran interrogante el por qué de la diferencia entre la tasa de denuncias de victimización y la percepción de delitos que tiene la ciudadanía.
“El principal objetivo de este trabajo es estimar el costo de la delincuencia en Chile, utilizando la lógica del enfoque contable e información estadística obtenida de diversas instituciones públicas y privadas, los resultados de este trabajo muestran que el costo del delito en nuestro país asciende a US$ 6.647 millones aproximadamente”, explicó el profesor Saens.

Este gasto anual que se realiza –en los sectores público y privado-, son los costos del delito en los ítems de: prevención, consecuencias y respuestas al delito; monto que ha experimentando un alza considerable a través de los últimos 20 años.
“Los resultados de este estudio muestran una tendencia creciente del costo total de la delincuencia, desde un 1,6% del PIB en 1994, a un 2,5% del PIB en 2014. Aumentando con ello considerablemente los recursos públicos destinados a disuadir y a repeler el delito”, señaló el doctor en economía.

Estadísticas

A pesar de que las tasas de delito en Chile se encuentran entre las más bajas de América Latina, la percepción de inseguridad de la ciudadanía sigue siendo hoy uno de los temas que más afecta. “Según la Encuesta Nacional de Opinión Pública, del Centro de Estudios Públicos (CEP) -de noviembre de 2014-, la inseguridad es en la actualidad una de las tres preocupaciones más importantes que debería solucionar el gobierno, un 48% de las 1.432 personas entrevistadas señaló que `delincuencia, asaltos y robos` es el segundo de los mayores problemas, después de la salud con un 51%”, comentó el facultativo de la FEN.

Los delitos de mayor connotación social se dividen en: hurtos, robos por sorpresa, robos con fuerza, robos con violencia, lesiones, violaciones y homicidios. De ellos, el robo sin violencia es el delito que obtiene una mayor tasa de victimización, con un 63,4%; lo siguen otros delitos, con un 22,8%; robo con violencia, con 13,8% y homicidios con 3,1%.

En cuanto al número anual de denuncias por cada 100 mil habitantes, ésta sube sostenidamente de 1.020 en 1994 a 2.845 en 2014, con un alza acumulada de un 179%. A pesar de este incremento, de acuerdo al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2013), menos de un 14% de las personas en Chile informan haber sido víctimas de robo con violencia, cifra bastante baja si se compara con el 67% de Honduras o con el 43% promedio de América Latina.

En tanto, indicadores del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) -la que considera una muestra anual de más de 25 mil hogares―, señala una clara tendencia a la baja en el número de hogares que dicen haber sido víctimas de la delincuencia en la última década, desde un 40% en 2003 a un 25% en 2013, mientras que en el mismo período las denuncias por robo suben de 1.220 a 1.648.
Nivel de confianza

Una de las interrogantes que arroja este estudio es la gran diferencia entre las tasas de denuncia y las de victimización, debiéndose esto, principalmente, a la falta de confianza de la ciudadanía en la capacidad de respuesta de las instituciones del Estado para perseguir, procesar y sancionar a los delincuentes.
“La tasa de no denuncia en Chile promedia un 57% en el período 2005-2012, según un informe de la Fundación Paz Ciudadana del año 2013. De acuerdo a esto, la tasa puede ser explicada en un 42% por la desconfianza en la labor policial, en un 11% por la burocracia y lentitud de las instituciones públicas y en otro 10% por la indiferencia que se percibe en el poder judicial”, comentó Rodrigo Saens.

¿Cuánto nos cuesta?

En cuanto a los presupuestos anuales (2014) para el delito, de las entidades públicas y privadas, todos han aumentado de forma considerable, el de Carabineros de Chile se ha triplicado en 20 años, pasando de US$351,4 millones en 1994 a US$1.349,9 millones en 2014; en cuanto a la vigilancia privada, el monto llega a los US$1.100,1 millones; por su parte, el Ministerio Público o Fiscalía Nacional tiene un presupuesto anual de US$222,8 millones y la Defensoría Penal Pública de Chile de US$77,9 millones.

Chile, junto a Panamá y El Salvador, se ubica hoy como uno de los tres países con la tasa más alta de reclusos de América Latina, llegando su presupuesto anual a US$519,1 millones el 2014, lo que significa que el gasto por cada recluso supera los US$700 mensuales, costo económico en el que incurre la sociedad por lo que deja de producir quien está detenido.

“Aunque las tasas de victimización en Chile todavía se encuentran entre las más bajas de América Latina, las cifras oficiales documentadas en este trabajo muestran que en las últimas dos décadas la población chilena se ha visto afectada por un sostenido aumento en las tasas de delitos de alta connotación social. Este fenómeno se ha traducido en una creciente percepción de inseguridad de la ciudadanía y ha puesto a la delincuencia como uno de los tres temas más importantes que no dejan de preocupar a los chilenos”, concluyó Saens.

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