Las vacaciones escolares pueden convertirse en otra fuente de estrés para las familias. Muchos padres no logran desconectarse de la rutina laboral, se angustian ante el exceso de panoramas infantiles y, como son varios días, no hay bolsillo que aguante.

Para la académica de la Facultad de Psicología de la Universidad de Talca, Natalia Uribe, lo recomendable es planificar con antelación y vivir el presente.

“Hay que ser un adulto ordenado y planificado respecto de las actividades que se van a realizar, saber con quienes voy a trabajar o disponer para esos efectos. Si no tengo la posibilidad de contar con ese apoyo, la planificación adquiere mayor relevancia, porque puedo hacer uso de talleres, centros comunitarios o colegios”, sostuvo la docente.

Asimismo, dijo,  “se puede enseñar a los niños a redescubrir su propio entorno. No pensar que las vacaciones escolares van a ser solo consumismo. O sea, que debo llevar a los niños al cine o sacarlos a pasear fuera de Talca. Son posibilidades, pero no las únicas. Es importante redescubrir los espacios cotidianos o bien hacer uso de lugares comunitarios. Esos son aspectos claves”.

La psicóloga clínica enfatizó que cuando un adulto se encuentra con estrés debe estar en ‘espacio presente’. “Muchas veces, como adulto, nos acostumbramos a pensar mucho en lo que va a pasar y nos angustiamos, desde un punto de vista más pesimista. Por ello, es importante que los niños y los adultos se centren en espacio presente. Es decir, estamos ahora compartiendo en familia y la próxima hora veremos lo que vamos hacer, aunque ya hay una planificación y un itinerario. Pero no estar angustiados antes de lo que va a ocurrir en la casa”.

En ese sentido, Natalia Uribe insistió en que es relevante que los adultos se desconecten de su rutina, haciendo un cambio, al igual que sus hijos, “porque involucra a toda la familia”.

 

Síntomas del estrés

Los principales son los fisiológicos, con alzas de presión, frecuencia cardiaca elevada, tensión muscular, jaquecas, malestar estomacal y alergias. A nivel emocional, que es otra dimensión, aparecen la rabia, la irritabilidad y la pena. O también pueden existir ciertos estados de aplanamiento afectivo, que es la sensación de vacío y apatía. Por lo general, la más frecuente son la irritabilidad o la pena. “las personas comienzan a tener sentimientos fatalistas debido al estrés crónico”, detalló la académica de la UTALCA.​

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