Dos de las dieciocho iniciativas ganadoras del concurso Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) del Maule pertenecen al Instituto de investigaciones agropecuarias (INIA), lo que fue destacado por el director de INIA Raihuen, Rodrigo Avilés, y el Seremi de Agricultura, Luis Verdejo.

Se trata de un proyecto para la producción de arroz climáticamente inteligente que permitirá aumentar la competitividad de pequeños y medianos agricultores del Maule Sur, y de una iniciativa que busca desarrollar prácticas de manejo integrado para el control de la mosca Drosophila suzukii, a objeto de salvaguardar la producción frutícola regional.

El Director de INIA Raihuen valoró la contribución del FIC regional y del propio Gobierno Regional del Maule para abordar problemáticas complejas para la agricultura regional, buscando soluciones desde la ciencia y la investigación aplicada.

“Es una oportunidad para poner todas las capacidades de nuestros investigadores de INIA a disposición de los agricultores del Maule. En un caso se trata de un cultivo muy emblemático como es el arroz, donde el 90% de la superficie nacional se concentra en esta región y que requiere adaptarse al cambio climático con menos uso del recurso hídrico. En el segundo caso, queremos proteger la actividad frutícola regional amenazada por la aparición de una nueva plaga que puede atacar fundamentalmente a berries y cerezos, dos rubros muy importantes para el Maule y que absorben gran cantidad de mano de obra”, señaló Rodrigo Avilés.

El Seremi de Agricultura del Maule, Luis Verdejo, hizo hincapié en la necesidad de fortalecer el ecosistema de investigación innovación y desarrollo de la región. “Tenemos la oportunidad de transformarnos en una región líder con un desarrollo productivo potente apoyado por los centros de investigación y desarrollo, que trabajen con un enfoque en la innovación y que saquen provecho de las relaciones de colaboración entre todos los actores de cada industria. Para la agricultura, es fundamental modernizarnos con la ayuda de los investigadores y de la tecnología, porque son muchos los desafíos que debemos enfrentar, desde el cambio climático hasta las mayores exigencias de inocuidad.”, indicó.

Proyecto arroz inteligente

La iniciativa está a cargo de la investigadora de INIA, Karla Cordero, y tiene por objetivo validar un sistema de producción de arroz climáticamente inteligente de alta eficiencia en el uso de agua y reducido uso de agroquímicos, para aumentar la competitividad de pequeños y medianos agricultores del Maule Sur. 

El proyecto busca mejorar la eficiencia en el uso de los recursos, la sostenibilidad y la competitividad de los agricultores de Linares, Longaví, Retiro y Parral. Se enfocará en transferir el conocimiento y facilitar el acceso a nuevas variedades de uso eficiente de agua en conjunto con el nuevo sistema de producción de arroz climáticamente inteligente validado en el contexto local.

Loa beneficiados serán 1.100 agricultores arroceros del Maule, así como a la cadena asociada al rubro que incluye a los asesores técnicos de los productores, empresas, organismos públicos como ODEPA e INDAP y de forma indirecta a todos los consumidores de arroz nacional.

Manejo integrado de nueva plaga

Este proyecto es desarrollado por el investigador de INIA, entomólogo Luis Devotto y busca desarrollar prácticas de manejo integrado para la nueva plaga Drosophila suzukii o mosca de alas manchadas. Su finalidad es proteger la producción frutícola regional y los empleos asociados a ella, a través de la prueba y validación de diversas herramientas que abarquen repelentes, atrayentes, controladores biológicos, nuevos insecticidas y prácticas culturales.

Los beneficiarios directos son 8.498 productores (1.911 en frambuesa; 1.605 en cerezo; 780 en arándano; 200 en frutilla; 4.002 en uva) que cultivan en total 77.714 hectáreas. Las unidades demostrativas estarán en campos de productores y están asociados a la iniciativa empresas chilenas y extranjeras, un centro de investigación privado de la región de O’Higgins, el Comité de arándanos, la fundación GTT y el liceo agrícola de Yerbas Buenas Marta Martínez Cruz.

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