La radiación ultravioleta es la primera causa de cáncer de piel, además de provocar el envejecimiento prematuro de esta, causando alteraciones en el material genético de las células, situación que puede llevar al desarrollo de un cáncer. Para poder descifrar los mecanismos que conducen a la creación de los tumores de la piel, es necesario entender las bases moleculares de la respuesta celular al daño en el ADN causados por la radiación solar.
Este fue el motivo que llevó a un grupo de investigadores del Vall d’Hebron Institut de Recerca, integrado por profesionales del servicio de Dermatología, Oncología y Anatomía Patológica, ha descubrir que la proteína LKB1 es esencial para iniciar el proceso de reparación del ADN dañado por la radiación ultravioleta, transformándose en un descubrimiento que permitirá entender los factores de riesgo para desarrollar cáncer de piel.
En una primera parte, el estudio consistió en inactivar en un grupo de ratones una de las dos copias de la proteína LKB1, luego los investigadores sometieron a una sola dosis fisiológica de radiación ultravioleta a ratones recién nacidos, equivalente a la que puede sufrir un niño sin protección expuesto al sol en pleno verano durante tres horas, obteniendo resultados sorprendentes, ya que los animales desarrollaron cáncer de piel cinco meses antes de lo esperado.
Tras estudiar la función de la proteína en animales, los investigadores recogieron muestras de pacientes con cáncer de piel, detectando que en la mitad de los casos, los tumores mostraban poca o ninguna expresión de LKB1 en todas las fases de la enfermedad, pero especialmente en áreas de la piel expuestas al sol, como la frente y la nariz.

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