Un complejo escenario enfrentan las instituciones de educación superior producto de los problemas económicos que se han generado tras la crisis social y económica ocasionada por el Coronavirus en Chile y el mundo.

Miles de familias no han podido seguir costeando los estudios de sus hijos e hijas, debido a que se han empobrecido y las casas de estudios se han hecho cargo de esta problemática generado soluciones y alternativas para enfrentar dicha situación.

En el caso de la Universidad de Talca, los mayores gastos y menores ingresos generaron un déficit que ya suma $ 5.000 millones para 2020, según detalló el vicerrector de Gestión y Administración, Carlos Torres. Y además, indicó que se proyecta para 2021 una merma por otros $ 5.700 millones.

Entre las medidas que se debieron adoptar, y que han afectado negativamente el flujo de caja de la institución, se encuentra la flexibilización de pago de aranceles, lo que implicó dejar de percibir recursos que ya estaban considerados en el presupuesto corporativo. Además, un número no menor de jóvenes optó por el retiro temporal. Expresado en números, solo estos ítems significan un déficit de $ 3.790 millones.

Aún con estos menores ingresos, la universidad debió incurrir en una serie de gastos extraordinarios para actualizar la infraestructura tecnológica y conectividad, indispensable para resguardar la continuidad y calidad del proceso educativo a distancia e implementar el teletrabajo, conceptos que consumieron otros $ 700 millones.

A esto se suman las inversiones relacionadas con  la compra de equipamiento y sanitización de instalaciones para resguardar la salud e integridad de los colaboradores ante la contingencia generada por el COVID-19, lo que ha significado un gasto de $ 520 millones.

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